Aunque no lo parezca, las medusas duermen de forma similar a los humanos
Las medusas duermen de una manera sorprendentemente parecida a la de los seres humanos, pese a carecer de cerebro y de un sistema nervioso central.
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Durante décadas, la ciencia sostuvo que el sueño estaba ligado a la presencia de cerebros complejos. Sin embargo, nuevas evidencias indican que el sueño en las medusas cumple funciones similares a las observadas en humanos y otros mamíferos.
Investigadores documentaron patrones de descanso regulares en cnidarios, un grupo de animales primitivos que incluye medusas, anémonas y corales, considerados entre los primeros organismos en desarrollar neuronas.
Cómo duermen las medusas y las anémonas de mar
El equipo científico analizó a la medusa invertida Cassiopea andromeda y a la anémona estrella Nematostella vectensis, especies que habitan lagunas poco profundas. En condiciones de laboratorio, los investigadores observaron que las medusas reducían su actividad de forma marcada durante la noche, mientras que las anémonas mostraban un patrón inverso, con mayor actividad nocturna y reposo diurno.
A pesar de estas diferencias, ambas especies dormían cerca de un tercio del día, un tiempo comparable al de los humanos. Además, el sueño en las medusas mostró una respuesta lenta a los estímulos durante las fases de descanso, un rasgo típico del estado de somnolencia.
Ritmo circadiano y descanso en animales primitivos
El estudio también reveló que las anémonas mantienen su ciclo de sueño incluso cuando se alteran artificialmente los períodos de luz y oscuridad, lo que demuestra la presencia de un reloj biológico interno. En el caso de las medusas, el sueño resulta más sensible a los cambios de iluminación, con mayor actividad en presencia de luz.
Estos comportamientos sugieren que el descanso cumple una función regulada desde etapas muy tempranas de la evolución animal.
Los científicos observaron que, tras ser privadas de sueño, las medusas dormían más tiempo al día siguiente, un fenómeno conocido como “rebote del sueño”. Además, la administración de melatonina, hormona relacionada con el descanso en humanos, indujo somnolencia en estos animales.
Experimentos adicionales mostraron que, tras sufrir daño en el ADN, las medusas incrementaban sus periodos de sueño, lo que respalda la teoría de que dormir permite a las neuronas y otras células repararse.

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