Colombia: Mamá de universitaria asesinada Nataly Salas revela detalles del crimen: pastor implicado sigue libre
El caso de Nataly Salas Ruiz, asesinada en Montería en 2016, vuelve al centro del debate tras un fallo reciente. Su madre revela detalles clave en Más Allá del Silencio.
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Lo que durante años pareció un caso lleno de dudas, versiones cruzadas y decisiones judiciales contradictorias, volvió a sacudir a Colombia. El crimen de la universitaria Nataly Salas Ruiz, ocurrido en diciembre de 2016 en Montería, reapareció en la agenda nacional tras una decisión reciente de la Corte Suprema que ordenó capturas y reactivó el proceso contra los implicados.
En el pódcast Más Allá del Silencio, su madre, Clarybel Ruiz, reconstruyó el camino de una investigación que estuvo marcada por silencios, errores y hallazgos inesperados, entre ellos el testimonio de un testigo que no escuchaba, pero que terminó siendo clave.
“Él vio cómo tres personas estaban violentando a una más… y después la golpean con una piedra y la lanzan al agua”, relató sobre lo que Francisco Romero, el testigo sordo, logró comunicar a las autoridades.
El testigo que nadie esperaba
Francisco Romero Pacheco regresaba a su casa en bicicleta cuando, en medio de la oscuridad, se encontró con una escena que lo obligó a esconderse.
De acuerdo con lo reconstruido en la investigación, el hombre observó a varias personas agrediendo a una mujer en inmediaciones de la laguna de oxidación de Montería. Aunque no podía comunicarse con facilidad, logró describir lo ocurrido mediante señas.
“Él hace la seña de que le rasgan la ropa, de que la golpean y de que la tiran al agua”, explicó la periodista investigadora Marcela Boyacá.
Tras la huida de los agresores, Romero regresó al lugar, sacó el cuerpo de la víctima y buscó ayuda. Incluso, según el relato, fue interceptado nuevamente por los hombres, quienes lo intimidaron y lanzaron su bicicleta al agua para evitar que denunciara.
Aun así, logró llegar hasta un punto policial y dar aviso. Ese momento marcó el inicio de una investigación que tardaría años en consolidarse.
Mientras ese testimonio aún no existía para la familia, en la casa de Nataly comenzaba otra historia: la de la búsqueda. La joven salió de su casa el 29 de noviembre de 2016 y nunca regresó. Durante varios días, sus familiares recorrieron la ciudad sin respuestas claras.
“Yo llamaba a todo el mundo… a la universidad, a sus compañeros, al pastor, pero nadie sabía nada”, recordó su madre. El caso dio un giro cuando recibió una llamada desconocida.
“Solo les decía: díganme que está viva… díganme que está viva”, contó. Horas después, la noticia que temía se confirmó.
El video, el mototaxista y las contradicciones
Una de las piezas clave fue un video de seguridad en un restaurante de Montería. Allí aparece Nataly con un hombre que, en un inicio, negó conocerla.
“Primero dijo que no sabía quién era… pero cuando le muestran el video, reconoce que sí estuvo con ella”, explicó la periodista Boyacá. Ese hombre fue identificado como Ángel David Sánchez Tordesilla, hoy condenado.
Su versión, sin embargo, presentó inconsistencias desde el inicio. Afirmó que habían comido juntos, pero los exámenes forenses indicaron lo contrario. “En la necropsia aparece que no tenía contenido estomacal… o sea, que no comió”, detalló la investigación.
Otro giro en el caso llegó con un elemento aparentemente menor: un mensaje de texto. En el celular de Nataly apareció un único mensaje recibido en la franja crítica de tiempo. “Era solo una palabra: ‘qué’. Pero eso permitió rastrear el número”, explicó la investigación.
Ese número llevó a Enio José Peñata Herrera, quien terminó vinculado al proceso. La evidencia se consolidó cuando, durante una diligencia, un investigador llamó desde el celular de la víctima al número sospechoso. “El teléfono timbró justo frente a él… ahí quedó en evidencia”, relató el caso.
El papel del pastor: confianza, cercanía y sospechas
Uno de los elementos más polémicos del caso ha sido la presunta implicación de un pastor cercano a la familia.
Durante los días de búsqueda, fue una de las personas que acompañó a la madre en distintos recorridos. Sin embargo, con el paso del tiempo, surgieron testimonios que lo vincularon con la víctima.
“Él llegaba a la casa, se sentaba a la mesa… era alguien de confianza total”, recordó Clarybel.
El proceso judicial en su contra continúa en casación, mientras persisten dudas sobre su rol. Tras años de decisiones contradictorias, la Corte Suprema de Justicia ordenó la captura de los implicados y fijó condenas que superan los 22 años de prisión.
El caso, sin embargo, sigue abierto en varios frentes. Para la madre de Nataly, la justicia llega tarde, pero sigue siendo necesaria. “Para mí no importa lo que ella haya hecho o no… nada justifica lo que le hicieron”, afirmó.

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