Cómo los tentáculos de Alex Saab llegaron hasta Donald Trump y su entorno empresarial
:format(webp):quality(75)/https://impactovecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/trump_1.webp)
Cuando la caída de Nicolás Maduro y la posterior extradición del empresario colombiano Alex Saab amenazaban sus negocios en Venezuela, el inversionista turco Turhan Mildon encontró una nueva puerta de entrada al poder.
Su relación con Alina Habba, exabogada personal de Donald Trump, le abrió espacio en el círculo del presidente estadounidense y, según una investigación de The New York Times, contribuyó a frenar la cancelación de los contratos con los que operan plantas estatales de cemento en el país sudamericano, publicó el diario El Tiempo.
Mildon, de 29 años, y Habba, de 42, se casaron en septiembre en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, en una celebración que reunió a algunas de las figuras más poderosas de Washington. Entre los invitados estuvieron el fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche; el director del FBI, Kash Patel; y el abogado de la Casa Blanca, Will Scharf.
La boda marcó la entrada pública del empresario al entorno de Trump, pero también puso bajo la lupa una trayectoria que conecta los negocios adjudicados durante el gobierno de Maduro, la influencia de Saab y las relaciones personales con funcionarios y aliados del mandatario estadounidense.
La investigación, basada en entrevistas con más de dos docenas de personas, describe cómo Mildon pasó de depender de sus contactos en Caracas a cultivar vínculos en Washington mientras intentaba proteger sus inversiones. Tanto su portavoz como Habba cuestionaron aspectos centrales del relato, y la exabogada negó haber intervenido ante la administración en favor de su esposo.
Del Congo a Venezuela: la conexión de Mildon con Saab
Mildon llegó a Venezuela a finales de 2023 por invitación de un amigo venezolano. Para entonces, ya había desarrollado negocios de construcción en la República Democrática del Congo, donde se convirtió en asesor del presidente Félix Tshisekedi y obtuvo un pasaporte diplomático.
En Caracas construyó rápidamente relaciones con personas influyentes, entre ellas el embajador turco y la hija de un poderoso almirante. Sin embargo, de acuerdo con el Times, su vínculo más importante fue con Saab, uno de los hombres de confianza de Maduro, quien había regresado de una cárcel estadounidense y posteriormente fue nombrado ministro de Industria.
Según la investigación, en marzo de 2025, Saab le otorgó un contrato para operar plantas de cemento estatales. Meses después, el gobierno venezolano también le entregó un negocio de producción y exportación de camarón en el occidente del país.
Esta última operación había sido confiscada a su fundador, José Enrique Rincón, tras acusarlo de financiar a la oposición política. De acuerdo con el diario, Rincón permanece en prisión.
El portavoz de Mildon sostuvo que las interacciones de su cliente con Saab habían sido únicamente profesionales y ocasionales, como correspondía a la relación entre un inversionista extranjero y el funcionario encargado de atender ese sector. Sin embargo, numerosas personas cercanas al gobierno venezolano, consultadas por el Times, describieron una relación personal estrecha.
El representante también negó que Saab hubiera intervenido en la adjudicación del negocio de camarón y aseguró que Mildon obtuvo el contrato cementero mediante un proceso en el que participaron otros cuatro aspirantes, aunque dijo desconocer sus identidades.
Esa versión fue cuestionada por empresarios venezolanos y personas próximas al gobierno, quienes afirmaron al diario que Saab y otros ministros distribuían activos estatales entre inversionistas privados sin procesos competitivos.
De Caracas a Washington: Richard Grenell, los republicanos y Trump
Los intereses de Mildon en Venezuela coincidieron con una creciente participación en gestiones informales entre Caracas y Washington, en momentos en que la administración Trump elevaba la presión económica y militar sobre Maduro.
Según el Times, el empresario pasó meses intentando acercar a Saab a republicanos del entorno del presidente estadounidense. Algunas personas que se reunieron con él en Washington afirmaron que lo presentaba como el principal intermediario del poder venezolano y como una figura indispensable para alcanzar una solución pacífica al conflicto con Estados Unidos.
Esos esfuerzos despertaron inquietud entre asesores de Trump y algunos funcionarios de inteligencia estadounidenses. Dos personas involucradas en las conversaciones aseguraron al diario que la administración llegó a considerar imponer sanciones a Mildon por sus vínculos con el gobierno de Maduro.
Su portavoz calificó esa versión de totalmente falsa y maliciosa. Un funcionario de la administración también cuestionó que se hubieran considerado sanciones contra el empresario, mientras que otra fuente citada por el Times sostuvo que el proceso quedó relegado tras el cambio de poder en Caracas, cuando Washington concentró su atención en otros objetivos.
Al mismo tiempo, Mildon comenzó a asistir a eventos organizados por figuras republicanas y se convirtió en un visitante frecuente del Centro Kennedy de Washington. Allí cultivó una relación con Richard Grenell, entonces al frente de la institución y enviado especial de Trump para Venezuela.
Grenell, quien buscaba negociar la salida de Maduro, lo introdujo en el círculo político del mandatario. Según el portavoz del empresario, fue en un evento del Centro Kennedy, a finales de 2025, donde Mildon conoció a Habba. La pareja empezó a salir a comienzos de 2026.
Habba había representado a Trump en dos procesos civiles y trabajado en la Casa Blanca al inicio de su segundo mandato, antes de desempeñarse brevemente como fiscal federal interina en Nueva Jersey. Su cercanía con el presidente se mantiene y, según la investigación, estuvo con él en el Despacho Oval la semana pasada.
Delcy Rodríguez y los contratos activos del empresario turco en Venezuela
La captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero alteró el escenario del que dependían los negocios de Mildon. Saab, su principal aliado en Venezuela, también fue detenido y extraditado a Estados Unidos, mientras que otros de sus contactos perdían sus cargos o quedaban relegados.
La nueva gobernante venezolana, Delcy Rodríguez, ordenó una auditoría de las plantas cementeras que operaba el empresario. En junio dispuso cancelar su contrato, alegando incumplimientos de las metas de inversión, según un documento revisado por el Times.
Acusándolo de no aumentar la producción ni reducir los precios, mientras los contratistas reclamaban el pago de facturas pendientes, Mildon intentó entonces acercarse a Rodríguez.
En febrero acompañó a Christopher Ruddy, director ejecutivo de Newsmax, un canal cercano a Trump, a una reunión con la nueva encargada de Venezuela. Su portavoz aseguró que el empresario ha conversado en varias ocasiones con la gobernante y que siempre la ha respaldado.
Pero, de acuerdo con dos personas próximas a Rodríguez citadas por el diario, fue el conocimiento de su relación sentimental con Habba lo que le llamó especialmente la atención. Mildon tenía ahora una conexión directa con una mujer cercana al presidente estadounidense, cuyo respaldo resultaba crucial para la permanencia de Rodríguez en el poder.
Según personas familiarizadas con sus deliberaciones, la gobernante decidió pausar la cancelación de los contratos cementeros tras conocer esos nuevos vínculos.
Habba negó haber realizado cualquier gestión en favor de su esposo. En una declaración al Times, aseguró que nunca había intervenido ante la Casa Blanca ni ante la administración por sus negocios y que él tampoco se lo pediría. Funcionarios de la Casa Blanca afirmaron también que no habían conversado sobre esas operaciones con Trump ni con otros miembros del equipo presidencial.
La continuidad de las operaciones, sin embargo, no implica que Mildon haya resuelto definitivamente el conflicto.
Su portavoz aseguró que el gobierno venezolano nunca realizó la auditoría y que la empresa solo recibió una notificación de cancelación el 8 de octubre, el mismo día en que el Times comenzó a preguntar por la situación de sus negocios. Añadió que Mildon considera que la comunicación fue un error y trabaja para aclararlo. El gobierno venezolano no respondió al diario.
Las cementeras de Mildon siguen operando. Su matrimonio con Habba le ha dado visibilidad y acceso a un nuevo círculo de poder, aunque la decisión sobre sus contratos sigue en disputa.
Discrepancias en las cifras de producción y empleo
La investigación también encontró discrepancias entre las cifras que el empresario presentó a Forbes Turquía y los datos de sus operaciones.
Mildon afirmó que producía 4,5 millones de toneladas de cemento al año en Venezuela, mientras que información revisada por el Times situaba la producción anual de todo el país en aproximadamente un tercio de ese volumen.
En el negocio de camarón, aseguró que empleaba a 20.000 personas y que alcanzaría ingresos de 500 millones de dólares en dos años.
Pero los registros examinados por el diario mostraban que, durante los primeros ocho meses de 2026, las plantas habían vendido, en promedio, apenas el 5 % del volumen que despachaban antes de la confiscación. Ante las preguntas del Times, su portavoz sostuvo que Forbes Turquía había citado erróneamente al empresario.
Por ahora, según su representante, las cementeras siguen operando. Su matrimonio con Habba le ha dado visibilidad y acceso a un nuevo círculo de poder, aunque la decisión sobre sus contratos sigue en disputa.
Con información de El Tiempo

Para comentar, debes estar registradoPor favor, inicia sesión