Corrupción de Alex Saab salpica al candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella (+Detalles)
Entre 2013 y 2019, el abanderado de la derecha colombiana representó legalmente al empresario colombiano.
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Apenas una semana después de que el chavismo entregase a Estados Unidos a Alex Saab, el periodista colombiano Daniel Coronell ha publicado una investigación que revela una serie de transferencias que el testaferro de Nicolás Maduro hizo a su entonces abogado y ahora candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
Los documentos que sustentan la publicación están en el expediente de un caso civil cerrado en Florida y prueban giros de hasta 375.000 dólares provenientes de las empresas que Saab usaba para hacer negocios ilícitos en Venezuela.
Saab fue deportado por el régimen venezolano a Estados Unidos hace justo una semana y compareció ante un tribunal federal de Miami el lunes pasado para enfrentar cargos por lavado de dinero y sobornos a altos funcionarios.
En simultáneo, el político de ultraderecha ha venido creciendo en las encuestas electorales. A una semana de las votaciones y con la veda a los sondeos ya vigente, ocupa el segundo puesto, que le aseguraría pasar al balotaje frente al candidato de izquierdas, Iván Cepeda.
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Relación conocida
La relación entre Saab y De la Espriella es de sobra conocida. Entre 2013 y 2019, el candidato outsider de la derecha colombiana representó legalmente al empresario colombiano, uno de los principales operadores financieros del régimen chavista.
Cercado por sus negocios venezolanos y perseguido por Washington, De la Espriella ha contado que intentó convencer a su cliente de cooperar con las agencias estadounidenses: “Yo le dije: soy tu abogado, siéntate con los americanos y coopera. Lo senté con las agencias americanas”. Saab —contó— no siguió ese consejo y terminó la relación profesional. El testaferro, por su parte, lo definió públicamente en 2021 como “un gran abogado y amigo”.
Lo que revela Coronell ocurre en el corazón de esa relación: el año 2014, cuando De la Espriella era el abogado activo de Saab. No queda claro, sin embargo, en concepto de qué se entregaba ese dinero.
Coronell identifica dos compañías como origen de los giros. La primera es Group Grand Limited, constituida en Hong Kong y sancionada por Estados Unidos.
Según la investigación, Saab utilizó esa empresa para vender 350 millones de dólares en alimentos vencidos y alterados con los que el régimen venezolano armaba las llamadas bolsas CLAP, el programa de distribución de comida subsidiada destinado a las familias más pobres del país.
La segunda es Consorcio Estructuras Metálicas, filial del llamado Fondo Global de Construcción, a través de la cual Saab y su socio Álvaro Pulido cobraron cerca de 700 millones de dólares para construir viviendas populares. Ejecutaron menos del 5% de las obras.
Desde esas dos empresas salieron, según los documentos, más de 370.000 dólares hacia cuentas relacionadas con De la Espriella.
Evidencias
Otra de las evidencias de las entregas de dinero es una carta con membrete de “ABELARDO G. DE LA ESPRIELLA”, fechada el 1 de mayo de 2014 y dirigida a una firma legal de Miami encabezada por el abogado Timothy Richards, especialista en temas tributarios que, según su propia presentación, ha actuado como testigo experto en casos de lavado de dinero para el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
En esa carta, De la Espriella confirma tres transferencias. La primera, por 199.950 dólares, fue efectuada el 22 de abril de 2014 desde el Global Bank of Commerce, un banco de Antigua y Barbuda, desde una cuenta a nombre de Group Grand Limited.
La segunda, por 99.950 dólares, fue girada una semana después desde la misma entidad bancaria, pero esta vez desde una cuenta de Consorcio Estructuras Metálicas. La tercera, por 74.950 dólares, estaba programada para el 6 de mayo, nuevamente desde Group Grand Limited.
El periodista de Cambio destaca un detalle que llama la atención: cada transferencia es de un valor siempre 50 dólares por debajo de un número redondo, lo que en el lenguaje del cumplimiento financiero se conoce como “estructuración”, una práctica asociada a intentos de evadir reportes automáticos de transacciones.
La carta termina con una instrucción precisa: los fondos “deben ser entregados al señor Rafael Mora y no son parte de la compra de 2127 Brickell Avenue, Unidad 2205 en Bristol Tower”. El apartamento mencionado, comprado parcialmente con estos fondos por una sociedad familiar de De la Espriella, aparece también en los documentos del expediente.
El periodista promete dedicarle al inmueble nuevos capítulos. La investigación, no obstante, no identifica quién es Rafael Mora, ni por qué sería él el destinatario de buena parte del dinero.
Un segundo documento constata los movimientos. Se trata de un correo electrónico que Alex Saab le envió directamente a De la Espriella el 29 de abril de 2015, casi un año después de las transferencias. En el mensaje, Saab reenvía un correo cuyo asunto es “Richards y Asociados” —la misma firma de Miami— y detalla dos pagos debitados desde las siglas GGL, presumiblemente Group Grand Limited, con fechas que coinciden con dos de los tres giros documentados en la carta.
El correo va acompañado de una confirmación bancaria SWIFT. Ese documento acredita que el remitente fue Group Grand Limited, con sede en Wan Chai, Hong Kong; que los fondos salieron del Global Bank of Commerce en Antigua; que el banco intermediario fue Wells Fargo en San Francisco; y que el dinero llegó a la cuenta de Richards en el Bank of America de Miami. Un auténtico laberinto.
El concepto declarado en la transferencia es “Asesoría Fiscal Internacional”. Coronell mantiene que ese concepto no cuadra con el destino real del dinero, que según los documentos se repartió entre la compra del apartamento en Brickell y los pagos a Rafael Mora, del que no se da más información.
La investigación señala que otros allegados de De la Espriella han enfrentado consecuencias judiciales por recibir dinero de las mismas redes que intentaban burlar las sanciones que Estados Unidos impuso a Venezuela y un nutrido grupo de sus operadores.
De la Espriella no respondió a las preguntas que Coronell le remitió.
Con información de El País.

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