DESCUARTIZÓ 560 CADÁVERES: La condenaron por vender partes de los cuerpos que llegaban a su funeraria
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Cobraba 1.000 dólares por cremaciones que no se llevaron a cabo y entregar las cenizas de otros cuerpos
Megan Hess, expropietaria de una funeraria de Estados Unidos, fue condenada a 20 años en prisión por descuartizar 560 cadáveres y vender partes de los cuerpos durante varios años.
Tras un largo juicio, Hess se declaró culpable de fraude. Por otra parte, su madre, Shirley Koch, de 69 años, también aceptó los cargos y fue sentenciada a 15 años de cárcel.
“Hess y Koch usaron su funeraria en ocasiones para robar cuerpos y partes de cuerpos utilizando formularios de donantes falsificados y fraudulentos”, expuso el fiscal Tim Neff en un expediente judicial.
La justicia alegó que el comportamiento de Hess “causó un inmenso dolor emocional a las familias” con sus acciones en la funeraria de Colorado. Estafó a los familiares al cobrar 1.000 dólares por cremaciones que no se llevaron a cabo y entregar las cenizas de otros cuerpos.
“Nuestra dulce madre, la desmembraron”, dijo uno de los familiares afectados, Erin Smith. “Ni siquiera tenemos un nombre para un crimen tan atroz”, agregó otra persona afectada ante la corte.
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Mintió a más de 200 familias
Los fiscales indicaron que Hess tuvo una “naturaleza macabra” al vender partes de los cuerpos. “Es preocupante para el tribunal que la acusada se niegue a asumir ninguna responsabilidad por su conducta”, dijo la juez.
El caso se desencadenó por investigaciones periodísticas de Reuters entre 2016 y 2018 sobre la venta de partes de cuerpos en Estados Unidos. Empleados de Hess declararon para los reportajes y poco después las autoridades allanaron el negocio.
Defensa alega cuasi demencia
La defensa de Hess alegó que su conducta se debe a una lesión cerebral a los 18 años y afirmó que se trataba de un “ser humano destrozado”. Sin embargo, Koch asumió la responsabilidad de sus acciones y pidió disculpas a los familiares.
En Estados Unidos es ilegal vender órganos como corazones y riñones para trasplantes, pero la venta de cabezas y brazos no está regulada. Por tanto, Hess y Koch fueron acusadas de estafa al mentir sobre las cremaciones de los cuerpos.

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