sábado, julio 13, 2024
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Andrés Villota Gómez
Andrés Villota Gómez
@AndresVillotaGo

El Amo del Universo
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Nicolás Maduro es, de lejos, una de las personas más ricas, poderosas e influyentes del mundo.

La codicia y la sed insaciable de poder, de su handler y manager, Jorge Rodríguez Gómez, lo ha sabido posicionar y mantener en la cima, en una estrategia de ataque-desgaste de sus opositores y enemigos que han ido desapareciendo, paulatinamente, del escenario político, mientras que él se fortalece y aumenta, su fortuna, su poder y su influencia de carácter universal.

Venezuela, un país sin arsenal nuclear, sin soberanía plena sobre su territorio nacional, que se convirtió en una colcha de retazos de enclaves chinos, rusos, iraníes, españoles y colombianos (FARC y ELN), sin embargo, a pesar de todas esas debilidades estratégicas y geopolíticas, mantiene su poder por tratarse de un país gobernado por un absolutista matrero, miembro de un selecto clan de las personas más poderosas y temidas del mundo.

La recompensa que existe sobre la cabeza de Maduro, no ha logrado cautivar a ningún veterano cazarrecompensas o no han tenido las agallas para intentar hacer algo en contra de él, de lo que se puede concluir que, su círculo más cercano, es remunerado con montos muy superiores al total de la recompensa, cómo en su momento lo hizo Pablo Escobar, que le pagaba a sus asesinos a sueldo, el doble o el triple de lo que el Estado colombiano ofrecía por entregarlo vivo o muerto.

Una de las fuentes del inmenso poder de Nicolás Maduro, son las enormes deudas que contrajo el régimen nacional socialista obrero venezolano del Siglo XXI desde que la economía venezolana se quebró por culpa del saqueo inclemente del erario público.

Sus acreedores saben que, si quieren recuperar los muchos miles de millones de dólares que le han prestado, lo tienen que mantener en el poder hasta que termine de pagar o, de lo contrario, si hay un cambio de gobierno, les pueden quitar los territorios, las minas, las concesiones de explotación de recursos naturales entregados como dación en pago, declarando la Deuda Odiosa.

Un regordete troglodita, Diosdado Cabello, maneja a su antojo a la poca opinión pública que queda, después del éxodo masivo de venezolanos, amedrentando con argumentos baratos y una actitud agresiva, propia de un rufián callejero. Los venezolanos, deben de hacer todo lo que él dice, que deben de hacer para evitar caer en desgracia.

El contrapeso al regordete semianalfabeto, es la visión mesiánica de la oposición en el exilio, que pretende civilizar a seres primitivos, inculcándoles un profundo respeto por la democracia, la constitución, la ley y la civilidad, para combatir a un tipo que se mofa de la democracia, la constitución, la ley y la civilidad con el amparo, la aprobación y la bendición de todos sus semejantes que, en este momento, son los que lo soportan y los que se lo soportan por interés.

La oposición, diferente a María Corina Machado, es el mismo nacionalsocialismo obrero venezolano, pero del siglo XX que, al final, se transó con las migajas que le dejaron al grupito de Juan Guaidó, para luego desaparecer. A María Corina Machado, Maduro la desapareció del escenario político venezolano, ante la mirada impotente de la Comunidad Internacional.

En uno de los muchos monólogos de Nicolás Maduro, relató la fábula de “El Sapo y el Escorpión”. Muchos creyeron que se la había dedicado a Juan Manuel Santos por tener fama de mal ser humano, traicionero, tramposo, ruin, falso, doble, rastrero, ponzoñoso, mezquino, pero no, en realidad, era una amenaza velada para todos los que se les ocurriera confesar alguno de los muchos pecados del régimen venezolano. Si alguno habla, yo también sé todos sus pecados y nos hundimos los dos.

Ese método de obtener un poder invencible, guardando los secretos de muchos para extorsionarlos y dominarlos, ha sido una vieja estrategia, utilizada por los más poderosos que han convertido a sus aparatos de inteligencia, en proveedores de material utilizado para controlar a los enemigos. En un cuarto de siglo, es mucho el material y diverso su origen. Saben muchas cosas que no todos deben de saber.

Maduro, ubicó estratégicamente a sus lacayos, que le sirven para lavarle la cara y para que roben a su nombre por cuenta de terceros. Gustavo Petro, por ejemplo, viaja regularmente a rendirle cuentas y a dar explicaciones sobre lo que hace o deja de hacer. Exploran, permanentemente, nuevas formas para entregarle a Venezuela el patrimonio de los colombianos y de cómo Colombia puede servir de válvula de escape al desastre social venezolano.

Para consolidar su poder supremo, desplegó a su Guardia Pretoriana, mejor conocida como El Tren de Aragua, un grupo de asesinos, sus Camisas Negras, sus Camisas Pardas, pero con mayor capacidad operativa y mortal. Esa actividad asesina es complementada con sicarios morales, como la desarrollada por el argentino Carlos Montero, un periodista que murió para su oficio y hoy es un cadáver político que deambula por las redes sociales en avanzado estado de descomposición.

Otro cadáver político que deambula por los medios tradicionales, en avanzado estado de descomposición, es Óscar Puente, actual ministro de Transportes y Movilidad Sostenible de España. No lo digo solo por su aspecto físico, que recuerda al hombre de Cromañón, sino porque murió para la política, después de la vorágine de corrupción que protagonizó, siendo el alcalde de Valladolid.

Los restos políticos de Oscar Puente, fueron resucitados por Pedro Sánchez Castejón, como en el cuento de Frankenstein, para convertirlo en su principal defensor de oficio, en el mundo, por lo que se vio obligado a decir, sin pudor, que Sánchez, su amo, no solo lo era de él, sino que es el puto amo del mundo, incluidos los más de tres mil periodistas tradicionales dominados por él, capaces de fabricar bulos y hacer montajes para no perder la pauta oficial.

La fuente de poder supremo de Sánchez Castejón, emana de un software electoral fabricado por INDRA, una empresa de capital mixto en el que el Estado español es el mayor accionista con el 28%. Es decir, Sánchez Castejón dispone de esa empresa para quitar o poner en el poder al que esté dispuesto a pagar por ello. Conoce los más íntimos secretos de la forma cómo han llegado al poder Maduro y todos sus amigos del nacionalsocialismo obrero hispanoamericano.

Pedro Sánchez Castejón es el amo de Nicolás Maduro, Gustavo Petro, Joe Biden, Lula da Silva y un largo etcétera de jefes de Estado de países que le pagan a INDRA para que cuente los votos de sus elecciones que, se venden al mundo, como democráticas.

Alvise Pérez, publica información sobre la corrupción e innumerables delitos cometidos por Pedro Sánchez Castejón y toda su banda de facinerosos, militantes de su partido, el socialista obrero español (PSOE) que, aunque tienen fuentes espontáneas que le toman fotografías a los burócratas españoles dilapidando los recursos públicos españoles, la información de fondo, la importante, se la suministra alguien muy poderoso. Más poderoso que Sánchez Castejón, obvio.

Sin embargo, y a pesar del inmenso poder de Maduro y de Sánchez, existe alguien más poderoso que los dos. Es evidente que, un chofer de bus y un modelo de pasarela en decadencia, yerno del dueño de un burdel VIP, no serían capaces de amasar y concentrar ese inmenso poder. Ese par es un dúo de idiotas útiles al servicio de alguien muy poderoso de verdad, que mueve sus fichas a su antojo. Ese es, el verdadero amo del universo.

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