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      El espejismo de los taladros

      ¿Por qué la recuperación petrolera de Venezuela no puede medirse únicamente por el número de equipos de perforación activos?

      22 de octubre de 2026 | 07:33
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      Por Jorge Miroslav Jara Salas *

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      Cuando se habla de la recuperación de la industria petrolera venezolana, hay una cifra que suele aparecer rápidamente: cuántos taladros de perforación están activos. Es un indicador importante, pero también puede generar una imagen incompleta de la realidad operativa del país.


      La producción petrolera no depende únicamente de perforar pozos nuevos. También depende de recuperar los existentes, reparar equipos, intervenir pozos que han dejado de producir y mantener en funcionamiento una infraestructura que, en muchos casos, lleva años deteriorándose.


      Un taladro perfora un pozo nuevo. Pero no todos los barriles adicionales tienen que venir de un pozo nuevo.


      El petróleo que ya está allí


      Según las cifras que he compartido recientemente, Venezuela cuenta con alrededor de 30.000 pozos, de los cuales unos 9.000 están activos y 21.000 permanecen inactivos. Estimo que cerca de 15.000 de estos últimos podrían tener potencial de reactivación.

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      Esto representa una oportunidad importante. Antes de invertir grandes cantidades de capital en desarrollar nuevos campos, es posible recuperar producción mediante intervenciones en pozos existentes, sustitución de bombas, reparación de tuberías, reacondicionamientos y otras operaciones.


      La diferencia es relevante: perforar un pozo nuevo requiere tiempo, inversión y una cadena de servicios completa. Reactivar uno existente puede permitir recuperar barriles con una inversión menor y en plazos más cortos, siempre que su condición mecánica, las características del yacimiento y la infraestructura disponible lo permitan.


      En la industria petrolera, a estas oportunidades de recuperación relativamente rápida se las conoce como low-hanging fruits. Son los primeros frutos que podemos recoger, pero no debemos confundirlos con una solución permanente.

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      No todos los equipos son taladros de perforación


      Otro problema es que muchas veces utilizamos la palabra «taladro» como si todos los equipos petroleros cumplieran la misma función.


      Los taladros de perforación construyen pozos nuevos. Los equipos de workover, conocidos en Venezuela como cabrias, permiten rehabilitar y reacondicionar pozos existentes. Los cabilleros y las unidades flush-by realizan intervenciones más específicas, mientras que los equipos de snubbing permiten trabajar en pozos bajo presión, bajo procedimientos y condiciones operativas especiales.


      A esto se suman los servicios rigless, que operan sin necesidad de instalar un taladro convencional. Entre ellos están las unidades de coiled tubing, guaya eléctrica, guaya fina, estimulación, bombeo en frio y caliente (conocidos como equipos Hot Oilers), fractura, registros eléctricos, cañoneo y otros servicios especializados que pueden contribuir a recuperar o mejorar la producción.


      En la entrevista con Oil & Energy Stream señalé que, además de los equipos de perforación, Venezuela dispone de una flota de servicios especializados rigless que supera las 100 unidades. También identifiqué equipos de distintas categorías en operación en el país.


      ¿Por qué importa esta distinción? Porque contar únicamente los taladros de perforación puede dejar fuera una parte considerable del trabajo que permite mantener, rehabilitar y aumentar la producción.


      No significa que los taladros nuevos sean innecesarios. Son indispensables para el crecimiento sostenido, el desarrollo de las reservas probadas de petróleo. Significa que debemos evaluar la actividad petrolera con una visión más amplia que incluya todas las operaciones que contribuyen a producir barriles.


      Pero los primeros frutos no son infinitos


      La reactivación de pozos puede ofrecer resultados importantes, pero tiene límites. No todos los pozos inactivos son recuperables ni todas las intervenciones resultan económicamente viables. Algunos requieren inversiones significativas; otros pueden haber perdido productividad o necesitar infraestructura que ya no está disponible.


      Por eso, el crecimiento no puede descansar exclusivamente en recuperar activos existentes.


      Venezuela necesitará rehabilitar instalaciones, asegurar el suministro eléctrico, recuperar sistemas de tratamiento y transporte, disponer de equipos y repuestos, fortalecer la cadena de servicios y atraer capital. También tendrá que volver a perforar pozos nuevos y desarrollar sus yacimientos para compensar el declive natural de los campos y sostener el crecimiento en el tiempo.


      La propia escala de la Faja Petrolífera del Orinoco exige una estrategia de largo plazo. Su desarrollo no dependerá solamente de cuántos taladros se incorporen, sino de la capacidad de coordinar inversiones, tecnología, infraestructura, talento humano y servicios especializados.


      La cifra que realmente importa


      El número de taladros activos es una referencia útil, pero no debería convertirse en el único termómetro de la recuperación petrolera venezolana.


      La pregunta no es simplemente cuántos equipos están perforando hoy. También debemos saber cuántos pozos pueden recuperarse, qué capacidad existe para intervenirlos, cuánto puede aumentar la producción y qué infraestructura necesitamos para sostener ese crecimiento.


      Los primeros barriles adicionales podrían venir de los pozos que hoy permanecen inactivos. Los siguientes exigirán intervenciones más complejas, nuevos pozos y una reconstrucción progresiva de las capacidades operativas del país.


      Y tampoco debemos esperar a que se agoten los low-hanging fruits para empezar a perforar pozos nuevos, hay que hacerlo llegado su momento de manera simultanea. Ya no bastará con preguntar cuántos pozos podemos recuperar ni cuántos taladros están trabajando. Tendremos que preguntarnos qué necesitamos reconstruir para volver a crecer.


      Porque recuperar un pozo puede devolvernos barriles. Recuperar la capacidad de desarrollar una industria es lo que permitirá producirlos durante décadas.

      *Ingeniero petrolero de nacionalidad peruana con más de 30 años de experiencia en la industria energética a nivel global
       

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      • Taladros
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