Encuestas en EE. UU. dan como ganadores a los demócratas a pocos días de las elecciones de noviembre
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A menos de dos semanas para las elecciones de medio mandato en las que un tercio del Senado de Estados Unidos está en disputa, el Partido Demócrata está encaminado para hacerse con el control de la Cámara Alta del Congreso, según la recopilación de encuestas de EL PAÍS.
De acuerdo a la agregación, el partido que actualmente es minoría en ambas cámaras ganaría suficientes carreras para superar el umbral de 51 escaños y así recuperar la mayoría que perdió en las elecciones de 2024.
La proyección indica que los demócratas ganarían por lo menos cinco escaños, mientras que deja otros tres en el aire, demasiado apretados para predecir.
Hasta hace unos meses, este prospecto parecía muy lejano, pues requeriría que los demócratas remontaran en Estados en los que habían perdido ante Donald Trump por más de 10 puntos, como Texas o Alaska. Pero la histórica impopularidad del presidente republicano —actualmente más baja incluso que tras el asalto al Capitolio en 2020— impulsada principalmente por la guerra en Irán y los aranceles, que no solo no han bajado el costo de la vida, sino que lo han aumentado, y también su desmedida ofensiva migratoria, ha abierto un camino incluso en territorios históricamente profundamente republicanos.
¿Quién va por delante en cada estado?
Si bien todas las carreras son importantes, es innegable que hay algunas que tienen más peso: aquellas que podrían cambiar de manos. Y en este momento, el Partido Demócrata está encaminado a ganar escaños en cinco Estados que actualmente tienen un senador republicano. Aunque algunos de estos son reconocidos como territorios morados, como Maine o Carolina del Norte, otros llevan décadas como bastiones republicanos que ahora inesperadamente se han vuelto disputables, como Ohio, Texas o Alaska.
En cada carrera, los contextos para crear este escenario son diferentes. En algunos, como Maine o Alaska, que comparten frontera con Canadá, las guerras arancelarias son un asunto clave; en otros, como en Texas, el tema migratorio y el voto latino tienen un peso más importante. Pero en general, hay dos factores comunes: candidatos demócratas fuertes enfrentándose a contendientes republicanos débiles y el peso de la larga sombra del presidente Trump.
Pero defender territorios es tan importante en la apretadísima aritmética senatorial como conquistarlos. Y las encuestas auguran aún mejores resultados para los demócratas en este sentido. Sobre el papel, estados que Trump ganó en 2024 pero tienen un senador demócrata estarían en peligro, como Georgia o Míchigan. Pero allí los candidatos demócratas aparecen por delante en las encuestas, aunque mucho más cómodamente en el Estado sureño que en el norteño.
Y luego están las llamadas “monedas al aire”: los Estados que están tan apretados que figuran dentro del margen de error y no tienen un ganador proyectado claro. Estos son Iowa, Nebraska y Kansas. Todos son Estados “rojo escarlata”, consistentemente republicanos desde hace décadas, con poblaciones eminentemente agrícolas, pero que de repente se han puesto en juego por los golpes que la Administración Trump ha propiciado a los granjeros en la forma de los aranceles que han complicado la venta de sus productos, así como el aumento del precio del diésel que ha aumentado sus costos de operación enormemente. Si los demócratas llegaran a ganar en estos lugares, sería una sorpresa histórica.
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Las encuestas, frente al voto de 2024
Diferencia entre los dos candidatos principales en cada Estado: en las presidenciales de 2024 y en el promedio actual de encuestas al Senado.
En 26 de las 28 carreras con encuestas, el rival del republicano va mejor que Kamala Harris en 2024. De media, el margen se ha movido 10,6 puntos hacia los demócratas.
Margen a dos partidos: diferencia entre el candidato demócrata (o independiente) y el republicano, sin contar indecisos ni otros candidatos, para que encuestas y resultados sean comparables.
En Montana, Nebraska, Dakota del Sur y Idaho, el rival principal es independiente; se compara con el resultado de Harris.
En Montana, la comparación no incluye a Alani Bankhead (D), con un 19% en las encuestas.
Promedio de encuestas al 23 de octubre de 2026.
Fuente: encuestas de The New York Times (CC BY 4.0); promedios de EL PAÍS.
Aunque hay varias carreras dentro del margen de error y la reconquista del Senado por parte de los demócratas está lejos de ser una certeza, la tendencia inequívoca que muestran las encuestas es el debilitamiento del Partido Republicano en esta primera mitad del segundo mandato de Trump. Si bien es la norma histórica que el partido en el poder pierda escaños en las midterms, el nivel del derrumbe es notable, incluso en Estados donde aún se proyecta que ganen los candidatos republicanos. En Dakota del Sur o Arkansas, otros territorios emblemáticos de los Estados Unidos más republicanos, por ejemplo, los demócratas parece que podrían ganar 26 y 21 puntos del voto en comparación con 2024.
De hecho, solamente en dos estados se proyecta un aumento del voto republicano frente a las presidenciales de hace dos años: en Maine y Minesota. En ambos casos, esto responde a contextos particulares locales.
En Maine, el cambio de último momento del candidato demócrata en el verano tras unos escándalos por acusaciones de abuso sexual y violencia, junto con la popularidad de la senadora republicana de larga data de un Estado considerado muy demócrata, Susan Collins, explican el contraste con 2024.
Y en Minesota, la campaña de la candidata republicana, Michele Tafoya, en la que ha buscado distanciarse muy claramente del establishment trumpista de su partido, parece estar funcionando y haciendo de esta carrera más apretada de lo esperado, aunque aún se proyecta una victoria demócrata.
El País

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