Excarcelado el dirigente social Jesús Armas: antes de salir denunció que lo torturaron
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El profesor universitario y dirigente social, Jesús Armas, fue excarcelado la tarde de este 8 de febrero.
"Es oficial nuestro profesor @jesusarmasccs ha sido excarcelado. Estudiantes y profesores se agrupan en la plaza Madariaga en el paraíso para recibirlo", publicó la UCV en su cuenta en X.
Armas fue detenido el 12 de diciembre del 2024 y se encontraba en El Helicoide.
Carta donde revela torturas
Antes de salir, a través de las redes sociales se conoció una carta que Armas escribió, donde relata las torturas a las que fue sometido durante su cautiverio.
Esta es la carta:
A los venezolanos
Escribo esto desde una celda de El Helicoide, sitio que ha sido símbolo de la tortura, de la maldad y el autoritarismo, pero que muy pronto será un espacio para la reflexión y la memoria acerca de los días más oscuros de nuestra nación.
No habrá otra Rotunda, no habrá otra Guasina, y esta estructura helicoidal en medio de nuestra capital nos recordará el precio de perder la democracia y la libertad.
El diez de diciembre del año 2024 fui secuestrado por la dictadura de Nicolás Maduro.
Me llevaron a una casa clandestina donde fui torturado e interrogado.
Los interrogatorios se sintieron interminables, su hora favorita para esta práctica eran las madrugadas, apostaban a que la fatiga y las amenazas me hicieran delatar a activistas y a líderes del movimiento democrático. Luego de cuatro días de tenerme encapuchado y esposado, entendieron que no les diría nada.
Cuando pensé que lo peor había pasado, fui trasladado a Zona 7. Ahí me tocó compartir celda con 31 presos en condiciones de total hacinamiento.
Es increíble recordar que tantas personas podían estar en un espacio tan pequeño.
En la celda no había poder eléctrico y la inseguridad de la celda destinada a funcionar como una, se usaban bolsas para poder colectar y desechar los excrementos.
Las ratas eran punto del espectro, caminaban libremente entre los prisioneros. Entre los detenidos había pacientes de tuberculosis sin atención médica.
Finalmente, fui trasladado al Helicoide donde pasé diez meses aislado, sin la posibilidad de saber nada de mi pareja, de mi padre y teniendo muy poca información del exterior.
Resistiendo presiones y lidiando con las angustias humanas propias del encierro, pero que me han hecho crecer como persona y generar amistades que sé que durarán toda la vida.
Luego de un año de silencio, en el cual la dictadura hizo todo por quebrarme y hacerme obedecer, alzo la voz por mí y por todos los disidentes y presos políticos privados injustamente de su libertad.
Nosotras y nuestras familias hemos sido testigos en carne propia de la crueldad de un sistema que se devora a sí mismo, que se censura de manera acelerada.
En su inequidad y en sus traiciones, se desmonta a través de contradicciones ideológicas y de un voraz sentido de supervivencia.

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