Expertos afirman que lanchas de Venezuela llevan cocaína a Europa, no fentanilo a EE. UU.
“El fentanilo no sale de Venezuela. El fentanilo viene de México”
El presidente, Donald Trump, y el jefe del Pentágono han sostenido que sus ataques militares contra supuestas ‘narcolanchas’ en aguas de América Latina están salvando vidas al impedir que las drogas lleguen a Estados Unidos.
Pero los cárteles que operan embarcaciones en el Caribe, donde se ha llevado a cabo la mitad de los ataques militares, transportan mayormente cocaína desde Sudamérica hacia Europa, y no hacia Estados Unidos, según funcionarios actuales y antiguos de las fuerzas del orden y el Ejército, así como expertos en narcotráfico, reseña un trabajo conjunto entre Telemundo y la NBC News.
Además, las fuentes aseguran que la droga más letal de todas, el fentanilo, se introduce por contrabando casi exclusivamente a través de tierra desde México.
La realidad del tráfico de drogas en América Latina pone en tela de juicio parte de la justificación esgrimida por la Administración republicana para sus acciones militares sin precedentes contra las embarcaciones sospechosas de contrabando de narcóticos, y si esta tendrá algún efecto significativo en la llegada de drogas a Estados Unidos, de acuerdo con los funcionarios y expertos.
“El fentanilo no sale de Venezuela. El fentanilo viene de México”, aseveró Christopher Hernández-Roy, investigador principal del centro de estudios estratégicos e internacionales de Washington. “Lo que sale de Venezuela es cocaína”.
Y la mayor parte de esa cocaína ya no se dirige a Estados Unidos, de acuerdo con Hernández-Roy, coautor de un informe de 2023 sobre el tema.
El mercado de la cocaína en Europa se ha “disparado” en los últimos años, afirmó, porque es “más lucrativo y hay menos posibilidades, al menos en algunos niveles de la cadena de suministro, de enfrentarse a penas de cárcel”.
Un funcionario estadounidense con experiencia en la lucha contra el narcotráfico ofreció una opinión similar, indicando que la cocaína representa el 90% de las drogas procedentes de Venezuela y que “casi toda tiene como destino Europa”.
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La respuesta del Gobierno de Trump
La vocera de la Casa Blanca Anna Kelly respondió en un comunicado que “todos estos golpes decisivos han sido contra narcoterroristas designados que traen veneno mortal a nuestras costas, y el presidente seguirá utilizando todos los recursos del poder estadounidense para impedir que los narcóticos inunden nuestro país y para llevar a los responsables ante la justicia”.
El vocero del Pentágono Sean Parnell agregó que “nuestra inteligencia confirmó efectivamente que estas embarcaciones traficaban con narcóticos destinados a Estados Unidos”.
“Esa misma inteligencia también confirmó que las personas involucradas en estas operaciones eran narcoterroristas, y reafirmamos esa valoración”, añadió.
Desde el 2 de septiembre, los militares estadounidenses han llevado a cabo 21 ataques letales contra embarcaciones que, según la Administración, transportaban drogas, matando a más de 80 personas, de acuerdo con el Pentágono.
La Administración ha sido objeto de críticas tanto en el país como en el extranjero por la legalidad de los ataques a los botes, y legisladores de ambos partidos han cuestionado si los ataques violan la legislación estadounidense e internacional. Algunos aliados de la OTAN se han distanciado de los ataques y el Reino Unido ha retenido información relevante sobre el tráfico de drogas latinoamericano por mar debido a la preocupación de que la campaña pueda ser ilegal.
La Administración Trump ha defendido los ataques aéreos como una acción legal contra una amenaza a la seguridad nacional y un enfoque eficaz para combatir a los narcotraficantes.
Trump ha dicho que cada barco hundido por Estados Unidos estadounidense salva “25,000 vidas” al impedir que el fentanilo y otras drogas lleguen a las costas estadounidenses. Y en una publicación en redes sociales a principios de este mes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que “encontraría y destruiría todas las embarcaciones con la intención de traficar con drogas a Estados Unidos para envenenar a nuestros ciudadanos”.
Rahul Gupta, exdirector de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca durante la Administración Biden, aseveró que la mayoría de las embarcaciones en el Caribe transportan cocaína con destino a Europa, y que las personas a bordo suelen ser jóvenes y desesperadas por encontrar trabajo.
“Están reclutando a jóvenes, jóvenes, manipulables, para que hagan estos viajes por 100, 500 o 1,000 dólares”, añadió Gupta.
Los traficantes de drogas en el mar suelen tener entre 15 y 24 años, y los líderes de los cárteles los consideran prescindibles, aseveró Gupta. Los cárteles, “no están recibierno el mensaje porque realmente no les importan estas personas”, afirmó.
La ruta de la droga
En los últimos años, el fentanilo y otros opioides sintéticos han sido los responsables de la gran mayoría de las muertes por sobredosis en Estados Unidos. En 2023, aproximadamente 77,000 estadounidenses murieron por consumo de opioides sintéticos, principalmente fentanilo, que representó el 76% de todos los fallecimientos por esta razón, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El fentanilo, muy potente, pero fácil de ocultar, no se transporta principalmente en barco por el Caribe, sino por tierra a través de la frontera entre Estados Unidos y México, de acuerdo con expertos y los informes del Gobierno estadounidense.
La cocaína llega en gran parte al país en barcos que cruzan el Pacífico a toda velocidad y que proceden de Colombia o Ecuador.
Trump ha ordenado reforzar a las fuerzas estadounidenses como parte de su campaña contra los cárteles de la droga latinoamericanos, con un portaaviones y otros buques de guerra y aviones desplegados en el Caribe. Sin embargo, no existe un refuerzo naval similar en la costa occidental de Sudamérica, en el Pacífico oriental, la principal ruta de entrada de cocaína en Estados Unidos.
Los narcotraficantes de Venezuela suelen utilizar lanchas rápidas de 60 pies para llegar al Caribe, donde la mercancía se transborda a buques de mayor tamaño y se envía a puertos europeos, a veces pasando por África Occidental, explicaron funcionarios y expertos. Las cantidades más pequeñas se introducen de contrabando en aviones comerciales a través de “mulas” humanas.
Una ruta muy popular lleva a los contrabandistas a Trinidad y Tobago, a solo 7 millas de la costa venezolana, de acuerdo con funcionarios y expertos.
Traficantes aprovechan las islas deshabitadas y los territorios europeos de ultramar en el Caribe. Las islas británicas, francesas y holandesas ofrecen rutas aéreas y marítimas directas a Europa y tienen vínculos comerciales y familiares con el continente europeo.
Un kilogramo de cocaína cuesta alrededor de 28,000 dólares en Estados Unidos, pero la misma cantidad alcanza un precio promedio de 40,000 en Europa y hasta 80,000 en algunos países del viejo continente, aseguró un informe financiado por el Gobierno de Noruega.
William Baumgartner, contralmirante retirado de la Guardia Costera y exasesor jurídico jefe del servicio, afirmó que los ataques en el Caribe probablemente no tendrán un efecto significativo en el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.
“Estas embarcaciones no transportan fentanilo. Transportan cocaína”, declaró Baumgartner a periodistas en una rueda de prensa virtual la semana pasada.
Baumgartner y otros exmilitares y exagentes de las fuerzas del orden indicaron que los ataques letales también privan a Estados Unidos de valiosa información sobre redes de los cárteles y sus operaciones, ya que no hay oportunidad de recopilar pruebas forenses de narcóticos incautados ni de interrogar a los traficantes.
“La mayor parte de nuestra información proviene de personas que capturamos en estas embarcaciones”, añadió Baumgartner. Pero si Estados Unidos mata o repatría a las personas a bordo, “en realidad nos perjudicamos a nosotros mismos y a nuestra eficacia a largo plazo”.
Según expertos, las iniciativas antinarcóticos del pasado a menudo solo han obligado a los cárteles a adaptarse y reconfigurar sus rutas de contrabando.
Vanda Felbab-Brown, investigadora principal del Brookings Institution, contó que los ataques militares de Estados Unidos en el Caribe tenían como objetivo embarcaciones que casi con toda seguridad transportaban cocaína a Europa, y que no afectarían al enorme problema de las drogas en el país. Es probable que los ataques no disuadan a los cárteles, sino que solo los inciten a elegir rutas o métodos diferentes, ya que los beneficios potenciales siguen siendo un fuerte incentivo para seguir contrabandeando, añadió Felbab-Brown.
Gupta, exjefe de política antidrogas, aseveró que el enfoque de la Administración equivalía a una táctica sin estrategia, con pocas perspectivas de éxito, dado que hay docenas de embarcaciones de contrabando de drogas en el Caribe todos los días.
Las medidas son “simbólicas”, afirmó Gupta. “Pero el simbolismo no va a tratar a las personas con adicción. El simbolismo no va a desmantelar los cárteles, su red logística, su forma de ganar dinero, todo su sistema”.
Con información de Noticias Telemundo y NBC News

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