Fiscalía española vincula joyas de Rodríguez Zapatero con pagos "en especie" por sus nexos con Venezuela
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Ni son un regalo ni se adquirieron en su etapa de presidente del Gobierno, entre los años 2004 y 2011. La Fiscalía Anticorrupción descarta absolutamente los argumentos del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre las joyas que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) encontró en su oficina en la calle Ferraz el pasado mes de julio y que cifró en 1.323.915 euros.
Fuentes del Ministerio Público consultadas por el diario ABC no albergan duda alguna sobre lo que se esconde tras las piedras preciosas que conmocionaron al PSOE y al país antes del verano: un «pago en especie» por parte de los países que formaban parte de la «red internacional» de tráfico de influencias en la que el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, sitúa al expresidente Zapatero.
Una «forma de pago» a sus servicios de lobby para países de Sudamérica y regímenes dictatoriales que, sin embargo, constituye solo la parte visual de un entramado financiero de una envergadura de mucha mayor trascendencia.
Las citadas fuentes explican que incluso el rescate de Plus Ultra, por cuya mediación se investiga al expresidente por el cobro de una comisión de más de medio millón de euros, representa una «pequeña parte» de los fondos obtenidos en el marco de una operación de actividades presuntamente delictivas.
Respecto al origen del pago, las tesis de la Fiscalía Anticorrupción centran sus sospechas en Venezuela, donde Zapatero estableció el inicio de la red de influencias en las que operó desde finales de 2019, cuando empezó a realizar gestiones para operar en el mercado negro del petróleo durante el veto internacional de EEUU y la Unión Europea a la compra-venta de crudo del régimen de Nicolás Maduro.
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Otras líneas de investigación
No obstante, esta es solo una línea de investigación. Otras fuentes judiciales y policiales aseguran que, si bien «el petróleo es la trama gorda» y que constituye la fuente de financiación principal, no es la única. Los investigadores manejan otras hipótesis ante la evidencia de que se trata de joyas «poco sofisticadas» aunque de alto valor, con un montaje «más rudimentario» que podría proceder de países del norte de África o de Oriente Medio.
Una tesis secundaria que, en ningún caso, respaldaría la línea defensa de Zapatero sobre un supuesto «regalo de cortesía, personal, de hace muchos años, sin uso ni destino». En una entrevista a TVE el pasado mes de julio, el presidente del Gobierno evitó concretar el país del que recibió el obsequio, pero su defensa filtró semanas antes que se trataba de un regalo del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz realizado en el año 2007.
Un mes antes, el presidente del Ateneo de Madrid y amigo personal de Zapatero, Luis Arroyo, que ejercía de portavoz ocasional del expresidente, tuvo que pedir disculpas públicamente al «inducir a error» por haber cifrado el valor de las joyas «entre los 30.000 y 50.000 euros», y aseguró que el exjefe del Ejecutivo daría todas las explicaciones ante el juez. En su declaración ante la Audiencia Nacional el pasado 10 de junio, Zapatero se acogió a su derecho a no declarar sobre el origen de las joyas y se comprometió ante el juez Calama a entregar los certificados de los países que le habrían regalado las joyas incautadas por la UDEF en un plazo de «una semana o diez días». Una afirmación a la que el magistrado «no le dio ninguna credibilidad», según fuentes judiciales, por la sospecha de que se trataba de una forma de ganar tiempo.
Casi tres meses después, las fuentes judiciales consultadas por este periódico constatan que «Zapatero no ha podido presentar nada» porque los documentos no existen; y de hacerlo, se trataría de un documento prefabricado que «no tendría validez» en nuestro país. Su presentación aportaría un problema añadido para el expresidente del Gobierno: el reconocimiento de un delito de cohecho que, pese a haber prescrito, sería «letal» para la imagen del exjefe del Ejecutivo.
Una complicación añadida para el actual Gobierno de Pedro Sánchez que, aunque ha marcado distancias con Zapatero, sigue defendiendo públicamente al expresidente y confiando en que será capaz de demostrar su inocencia. En su entrevista este lunes en la cadena SER, el presidente Sánchez aseguró que «tenemos, más que nunca, que defender su presunción de inocencia» y desveló que, en sus conversaciones con Zapatero, «él me ha garantizado que va a poder garantizar que va a poder demostrar la legalidad de las joyas».
El frente de Plus Ultra
Sánchez también aseguró el lunes que «jamás me ha hablado de esta empresa», en referencia a Análisis Relevante, sobre la que se construyó, según el juez Calama, una «operativa de pagos de sociedades instrumentales» que ejecutaba su presunto testaferro Julio Martínez Martínez, apodado como ‘Julito’. El juez instructor le afeó a Zapatero en su declaración ante la Audiencia la aparente «operativa de blanqueo» que traslucía de la trazabilidad financiera de la trama.
Y, en su auto posterior, vinculó la red de sociedades mercantiles a la estructura que habría canalizado los pagos derivados de su gestión para la concesión del rescate del Gobierno a la aerolínea Plus Ultra.
El pasado mes de julio, Julito confesó ante la Audiencia Nacional que Zapatero administraba en la sombra Análisis Relevante, «lideraba» y «marcaba los pasos a seguir», y cobró por ello el 1% del montante total del rescate. Lo hizo tras enviar un escrito a la Fiscalía Anticorrupción similar al que envió el presidente de Plus Ultra,
Julio Martínez Sola, quien tendrá que declarar ante el juez José Luis Calama el próximo lunes 7 de septiembre. Como desveló ABC, las confesiones de ambos sorprendieron favorablemente al Ministerio Público por su celeridad, y porque permiten avanzar notablemente en la investigación sobre el rescate a Plus Ultra. Sin embargo, en la Fiscalía son más escépticos respecto a la voluntad del presunto testaferro de Zapatero de destapar la totalidad del entramado: «Julito no es Aldama».
Con información de ABC

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