Joven sobrevivió a incendio con el 80 % de su cuerpo quemado y denuncia que fue provocado
Sara Zambrano sobrevivió a un incendio en Pasto con el 80 % de su cuerpo quemado. Tras 72 cirugías, denuncia que el hecho fue provocado y pide justicia.
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Lo que comenzó como un trabajo ocasional para ganar dinero terminó convirtiéndose en una pesadilla que aún no termina. Sara Zambrano, una joven de apenas 15 años, llegó la noche del 23 de julio de 2025 a una distribuidora de perfumes en Pasto para terminar de etiquetar unos productos. Horas después, estaba envuelta en llamas, luchando por su vida.
Su historia, contada en el pódcast Más Allá del Silencio, no solo reconstruye lo ocurrido dentro de esa habitación de apenas tres metros por tres metros, sino que plantea una denuncia directa: el incendio no habría sido un accidente.
“Ellos patearon el galón, lo regaron y tiraron el encendedor… luego salieron y nos encerraron”, relató Sara al recordar el momento en que, según su versión, comenzó todo.
La noche del incendio: una trampa en un cuarto cerrado
Sara había ido al lugar por insistencia de un conocido. Su intención era simple: terminar una caja de perfumes y ganar 15.000 pesos para comprarle un regalo a su hermano. Sin embargo, el ambiente comenzó a tornarse extraño desde que llegó.
En la habitación, varios jóvenes se encontraban reunidos. Entre risas, gritos y movimientos constantes, la situación empezó a incomodarla. Minutos después, según su testimonio, ingresaron otros jóvenes y todo cambió en cuestión de segundos.
“Todo pasó muy rápido… cuando reaccioné ya todo estaba prendido”, explicó. El fuego se expandió de inmediato. Sara estaba arrodillada etiquetando cuando sintió cómo las llamas alcanzaban su ropa.
“Sentí cómo mi piel se iba cayendo… yo solo quería salir, pero no podía”, contó. Intentó abrir la puerta, pero asegura que desde afuera la mantenían cerrada. La desesperación aumentó al ver que el cuarto se llenaba de humo y que el fuego consumía todo a su alrededor.
“Pensé que no iba a salir viva… lo único que se me venía a la mente era que no iba a volver a ver a mi familia”, recordó.
En medio del incendio, Sara logró acercarse a una ventana con rejas y pedir ayuda. Minutos después, su madre llegó al lugar tras escuchar los gritos.
La escena que encontró fue devastadora. “La vi bajando las escaleras, desorientada, completamente en llamas… fue una pesadilla”, relató Johana, su madre.
Con ayuda de su otra hija, lograron sacarla del lugar mientras pedían auxilio desesperadamente. Sin embargo, según denuncian, nadie intervenía. “La gente solo grababa… nadie ayudaba”, afirmó. Finalmente, un vecino accedió a trasladarlas en su vehículo hasta el hospital. Durante el trayecto, Sara luchaba por mantenerse consciente.
“Le decía a mi papá que me soplara las manos… sentía que me estaba muriendo”, recordó. Antes de perder el conocimiento, alcanzó a decir algo que hoy es clave en el caso. “Papito, ellos fueron los que me quemaron”, aseguró que le dijo a su padre.
17 días en coma y 72 cirugías: la lucha por sobrevivir
Sara fue trasladada inicialmente a un hospital en Pasto y luego remitida al Hospital Universitario del Valle, en Cali. Allí comenzó un proceso médico que marcaría su vida. Estuvo 17 días en coma y ha pasado por 72 cirugías, muchas de ellas para reconstrucción de piel mediante injertos.
“Mi hija no tenía piel… tuvieron que usar incluso piel de cadáver para protegerla”, explicó su padre. Las complicaciones no fueron menores. Infecciones, transfusiones y múltiples intervenciones mantuvieron a la familia en constante incertidumbre.
“Hubo momentos en que los médicos nos decían que no iba a sobrevivir”, contó su madre. Incluso, durante el coma, Sara asegura que vivió episodios traumáticos. “Tenía pesadillas… sentía que me volvía a quemar y le decía a mi mamá que me dejara ir”, recordó.
“Los responsables están libres”
A pesar de la gravedad del caso, la familia denuncia que no ha habido avances significativos en la investigación. “Hay nombres, hay pruebas… pero nadie ha hecho nada”, afirmó su padre.
Según su versión, los jóvenes señalados continúan con su vida normal. “Ellos están estudiando como si nada, mientras mi hija sigue en recuperación”, denunció su madre. Además, cuestionan la responsabilidad de los adultos encargados del lugar.
“No había control, no había seguridad… dejaron a menores solos en una fábrica con material inflamable”, aseguró.
Hoy, Sara continúa en terapias y enfrenta un largo proceso de recuperación física y emocional. Sin embargo, su visión de futuro no se ha detenido. Quiere convertirse en médica cirujana.
“Quiero ayudar como ellos me ayudaron… salvar vidas”, dijo, refiriéndose a los profesionales que la atendieron. Su historia no solo es un testimonio de supervivencia, sino también un llamado urgente a la justicia.
Porque mientras ella lucha por reconstruir su vida, quienes señala como responsables, según su familia, siguen libres.

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