La reestructuración de la deuda de Venezuela en claves
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Venezuela anunció el miércoles de esta semana la «reestructuración integral de la deuda pública» , pero aún enfrenta importantes obstáculos para llevar a cabo uno de los procesos de este tipo más grandes y complejas de la historia.
Estás son las claves del proceso
El monto
El gobierno y la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) tienen bonos en mora por un valor aproximado de 60.000 millones de dólares, aunque los analistas estiman que, una vez incluidos los intereses acumulados, otras reclamaciones y los laudos arbitrales, el total de pasivos podría superar los 150.000 millones de dólares.
¿Qué deudas se abordarán?
El gobierno encargado ha dicho que el objetivo es la «normalización» de sus obligaciones de deuda pendientes, incluyendo la deuda internacional y los bonos de PDVSA.
Su declaración es menos clara respecto a otras deudas. La deuda oficial —préstamos de prestamistas multilaterales— se abordaría mediante la normalización institucional, mientras que no se menciona cómo se gestionará la deuda bilateral contraída con otros gobiernos de todo el mundo.
Según el análisis de JPMorgan, Venezuela adeuda alrededor de 2.000 millones de dólares tanto al Banco Interamericano de Desarrollo como al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Bilateralmente, adeuda al menos 10.000 millones de dólares a China, siendo Brasil y Japón también acreedores importantes.
JPMorgan afirmó que la reestructuración de los bonos y la deuda comercial de Venezuela podría seguir un camino diferente, y potencialmente más rápido, que el de sus préstamos impagados a los acreedores del «sector oficial».
Principios básicos
Venezuela afirma que la reestructuración se basaría en cuatro principios: sostenibilidad, integralidad, buena fe y transparencia, y celeridad o rapidez.
Sin embargo, los analistas tienen dudas sobre la rapidez con la que Caracas podrá avanzar, al tiempo que se garantiza que el proceso examine con suficiente detalle todo tipo de reclamaciones y cuestiones legales estadounidenses.
No obstante, la intención de reestructurar la economía ha contribuido al fuerte repunte de los bonos del país este año.
Los analistas de Citi afirmaron que Venezuela avanzaba más rápido de lo esperado hacia una reestructuración, y recalcaron que, si bien no era inminente, era importante que el proceso ya estuviera en marcha de manera creíble.
¿Qué pasará después?
Venezuela ha establecido un calendario ambicioso, comprometiéndose a presentar un marco macroeconómico y un análisis de sostenibilidad de la deuda (ASD) en junio.
El marco normativo detallaría los supuestos y pronósticos económicos, mientras que la DSA evaluaría su capacidad para hacer frente a la deuda e indicaría cuán drásticamente debe reestructurarse la misma.
Ambos procesos suelen involucrar al Fondo Monetario Internacional y pueden tardar meses en completarse.
El cronograma de junio sugiere que el Fondo podría no desempeñar un papel destacado, un punto que ha generado dudas entre analistas e inversores acostumbrados a que el FMI proporcione evaluaciones creíbles e independientes en este tipo de situaciones.
El FMI declaró el jueves que hasta el momento no había participado en el proceso, mientras que el presidente interino del banco central de Venezuela, Luis Pérez, dijo a Reuters que una delegación viajaría a Washington a finales de mes para reunirse con el FMI.
Con información de Reuters

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