Los terremotos del 24JUN se trasladaron al tipo de cambio: los motivos del aumento del dólar
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El impacto del doble terremoto del 24 de junio en Venezuela empieza a sentirse en la economía, específicamente en el tipo de cambio y la reducción de la brecha entre la divisa oficial y el paralelo.
En los últimos días, el aumento del dólar ha sido evidente y de magnitud considerable, entre 10 y 15 bolívares diarios.
De hecho, la brecha cambiaria —que antes de los sismos rondaba en 30%— cayó a 13,59%.
El economista Asdrúbal Oliveros, consultor empresarial, sostiene que la reducción abrupta de la brecha cambiaria es un fenómeno estrictamente coyuntural. “Estamos en medio de una coyuntura inédita: un terremoto. Es un evento no planificado que altera toda la dinámica económica, una especie de cisne negro”, explicó en entrevista con Finanzas Digital.
El mes de julio abrió con una tasa oficial de 639,70 bolívares por dólar, que dio un salto el martes a 652,97 bolívares.
En paralelo, la tasa de intervención del Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicó en 723,27 bolívares por dólar al inicio del mes y en 728,48 bolívares el martes, prácticamente alineada con el mercado.
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Según Oliveros, la paralización de la actividad económica desplazó la demanda habitual de divisas. “La prioridad de los ciudadanos y de las empresas no ha sido comprar dólares, sino enfrentar el shock de la tragedia”, señaló.
El resultado es un diferencial en niveles “inéditos” desde enero, pero que, a juicio del economista, debe interpretarse con cautela. “Faltan elementos de juicio para pensar que esto es estructural. Todo indica que responde al impacto inicial del doble terremoto”.
“El gobierno tiene serios problemas fiscales para ir a un proceso de unificación. No lo veo. Sí puede cerrarse un poco la brecha, pero no eliminarse”, afirmó.
La reconstrucción nacional exigirá recursos significativos y podría generar presión fiscal adicional, lo que en el mediano plazo incluso podría deteriorar las perspectivas cambiarias.
Segundo “reseteo”
Oliveros advierte que el doblete sísmico constituye el segundo reseteo económico de 2026, después del 3 de enero, que obligó a revisar las proyecciones elaboradas apenas unos meses atrás.
Sostiene que el país entra en una fase distinta, marcada por mayor incertidumbre, un crecimiento que será sensiblemente menor al previsto —con riesgo incluso de contracción— y una inflación que podría acelerarse si el Gobierno debe asumir un esfuerzo fiscal extraordinario para financiar la reconstrucción.
Para Oliveros, el país enfrenta un escenario que obliga a replantear la trayectoria económica del año y a asumir que las previsiones anteriores ya no describen la realidad posterior al desastre.
En este escenario más complejo, Oliveros identifica un único punto de estabilidad: el sector petrolero, principal fuente de divisas del país, no sufrió daños por el terremoto.
A su juicio, esa continuidad operativa es relevante porque garantiza que el flujo externo de ingresos —clave para sostener la oferta de divisas y evitar un deterioro mayor del mercado cambiario— permanece intacto.
Con información de Finanzas Digital.

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