Mamá de Sara Sofía revela desde la cárcel por qué nunca encontraron el cuerpo de la niña desaparecida
En el pódcast Más Allá del Silencio, la mamá de Sara Sofía habla desde prisión y explica por qué nunca apareció el cuerpo de la niña desaparecida. Rafael Poveda la confronta sobre la condena y las contradicciones del caso.
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El caso de Sara Sofía Galván, la niña de dos años desaparecida en enero de 2021 en Bogotá, sigue siendo una herida abierta. En un nuevo episodio del pódcast Más Allá del Silencio, el periodista Rafael Poveda entrevistó en la cárcel El Buen Pastor a Carolina Galván, madre de la menor, quien cumple una condena de 42 años de prisión por desaparición forzada agravada.
La sentencia fue emitida tras determinarse que Carolina retiró a la niña del lugar donde estaba bajo el cuidado de su tía, quien tenía su custodia de facto, y que, después de llevársela a convivir con su entonces pareja, Nilson Bladimir Díaz, la menor desapareció sin que hasta hoy se conozca su paradero. La justicia concluyó que ambos ocultaron lo sucedido y que participaron en la desaparición del cuerpo.
Sin embargo, en la entrevista, Carolina niega haberle quitado la vida a su hija. “Yo a ella no le hice absolutamente nada”, afirma. “Sí cometí errores, pero no la maté”. En el diálogo con Poveda, Carolina reconstruye el día en que, según su relato, todo cambió.
Cuenta que el 27 de enero salió en la mañana y regresó hacia las cuatro de la tarde. Sara Sofía estaba acostada. “La moví… y no despertaba”, dice. Afirma que preguntó a Nilson qué había pasado y que él respondió que la niña había muerto de “pena moral”.
“Yo no entendía qué era eso. Yo lloraba y le decía: ¿qué pasó con la niña?”, relata.
Carolina sostiene que entró en un estado de shock y que fue amenazada para que no buscara ayuda. “Me manipuló con un arma. Me amenazó a mi familia para que yo no dijera nada”.
La acusación contra Nilson Díaz
Durante la entrevista, Carolina señala directamente a su expareja. Asegura que fue él quien sacó el cuerpo envuelto en algo y que nunca le reveló el destino final.
“Me dijo que la tiró en el caño. Pero en el caño nunca estuvo”, afirma.
También sostiene que la obligó a grabar un video en el que decía que había entregado a la niña a una mujer en un carro rojo. “Me presionó para decir eso y llevar la grabación a la Fiscalía, para lavarse las manos”.
Además, asegura que Nilson utilizó a sus propios hijos para declarar en su contra. “Utilizó a los hijos de él para que todo el peso cayera sobre mí”.
Contexto de violencia y control
La entrevista no solo aborda la desaparición. Carolina describe una relación marcada por violencia, manipulación y control económico.
Afirma que fue obligada a prostituirse para entregar dinero y que si no cumplía, era agredida verbalmente y amenazada con un arma. “Me exigía mínimo 100 mil pesos. Si no los llevaba, me gritaba”, relata.
Dice que el miedo la paralizó incluso cuando tuvo oportunidades de hablar. Recuerda que fue a una iglesia mientras la niña permanecía en la casa sin reaccionar. “Quería hablar, pero no me salían las palabras. Estaba en shock”.
La justicia concluyó que hubo desaparición forzada agravada porque el cuerpo nunca apareció y porque, según el fallo, hubo ocultamiento deliberado de información.
Carolina insiste en que su responsabilidad fue confiar en la persona equivocada y no denunciar a tiempo. “Cometí el error de llevarme a la niña y confiar en él. Pero no la maté”, concluyó.

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