María Corina piensa regresar, así le pongan los obstáculos que sea
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María Corina Machado no ha renunciado a regresar a Venezuela. Después de siete intentos frustrados por tierra, mar y aire, tres de ellos concentrados en menos de 24 horas esta semana en Panamá, la ganadora del Premio Nobel de la Paz mantiene su intención de volver y ya ha recibido nuevas fórmulas que podrían llevarle a entrar en su país, según varias fuentes conocedoras de esos planes consultadas por ABC.
Algunas pasan por volver a intentar las rutas discretas utilizadas hasta ahora. Otras son exactamente lo contrario: convertir el regreso en un acontecimiento público, acompañado por dirigentes políticos, personalidades internacionales y aliados dispuestos a viajar con ella hasta Venezuela.
La idea ha sido planteada a Machado por políticos y personas de distintos países que la han apoyado durante estos años, tal y como aseguran esas fuentes y pudo ver ABC en una serie de llamadas tras el fracaso de sus tres intentos en 24 horas.
Un planteamiento hecho a su equipo consiste en reunir a una delegación internacional en un punto todavía por determinar y viajar con ella, de manera abierta y anunciada, hasta Venezuela. No se trataría ya de encontrar una pequeña embarcación, un avión privado o una escala secreta que permitiera aproximarse discretamente a la costa, sino de elevar considerablemente el coste político de bloquear la entrada de una ciudadana venezolana que además acaba de recibir el premio Nobel de la Paz, acompañada por figuras extranjeras.
Las posibilidades
No hay una decisión tomada y Machado estudia todavía distintas posibilidades, pero ninguna es quedar en un limbo en Panamá de forma indefinida. Personas de seguridad de su entorno advierten además de que una operación de acompañamiento o multitudinaria supone sus propios problemas de seguridad, logística y coordinación internacional.
Después de lo ocurrido esta semana, sin embargo, una cosa parece descartada en Ciudad de Panamá: permanecer sin fecha de salida esperando a que cambien las circunstancias. «Va a volver, eso sin duda», resume una persona que ha participado en los preparativos de sus últimos intentos.
La determinación no es nueva. Machado lleva desde antes de junio tratando de regresar y ha probado prácticamente todas las vías disponibles. El 26 de ese mes salió de Virginia en un avión privado rumbo a Curazao y tuvo que regresar cuando el aparato estaba ya en vuelo.
Dos días después intentó tomar desde Panamá un vuelo comercial de Copa Airlines hacia Caracas y tampoco pudo embarcar. Hubo después otros planes por tierra y combinando distintos medios de transporte que no llegaron a ejecutarse. Esta semana se frustraron sucesivamente una travesía marítima desde Panamá y las alternativas aéreas a través de Curazao y Aruba.
ABC fue testigo directo de esos últimos intentos. El plan inicial consistía en navegar durante varios días por el Caribe y entrar finalmente en Venezuela de forma secreta. Una avería comunicada a última hora por la empresa propietaria de la embarcación impidió zarpar. Después comenzaron los intentos de encontrar una vía aérea hasta las islas situadas frente a Venezuela. Tampoco prosperaron.
Los siete fracasos han provocado una discusión política internacional sobre por qué una dirigente y premio Nobel que públicamente asegura querer regresar no consigue completar ninguna de las rutas que ha preparado durante casi tres meses.
Preguntado este martes por los últimos intentos de Machado, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en los márgenes de la Asamblea General de Nueva York que todavía debía informarse sobre los detalles concretos de lo ocurrido, pero defendió a la dirigente opositora. «María Corina es muy valiente. Nos cae muy bien. La conozco desde hace mucho tiempo y he estado interactuando con ella durante mucho tiempo», afirmó.
«María Corina es muy valiente. La conozco desde hace mucho tiempo y he estado interactuando con ella»
Desde la Casa Blanca: el análisis de nuestro corresponsal sobre las decisiones que cambian el mundo.
Rubio, sin embargo, recordó después que alrededor de ocho millones de venezolanos han abandonado el país y señaló que la política estadounidense no gira únicamente alrededor de Machado, sin que ello, precisó, pretendiera restarle importancia. El objetivo, dijo, es que Venezuela reconstruya sus instituciones y alcance las condiciones que permitan unas elecciones y también «el regreso de los millones de venezolanos que se marcharon».
«Venezuela tiene que conseguir las condiciones para celebrar nuevas elecciones y que millones de venezolanos puedan volver»
Las palabras de Rubio dejaban así abierta precisamente la cuestión que plantean los sucesivos intentos de Machado: cuándo y en qué condiciones puede comenzar ese regreso, y si todos los exiliados del chavismo deberían poder volver sin miedo a represalias. El secretario de Estado no respondió directamente si la dirigente opositora debería poder entrar ahora en Venezuela ni ofreció un calendario para la reconstrucción institucional que describe su equipo.
Desde la Casa Blanca sí se filtró el miércoles que en su conversación con Delcy Rodríguez en Nueva York, el presidente Trump le dijo que debe haber elecciones libres en un plazo razonable, sin más detalles.
Para Machado y su equipo, sin embargo, la cuestión es mucho más inmediata. No está planteando regresar a su país tras un futuro proceso largo de normalización, sino ahora, y después de siete intentos continúa buscando la manera de hacerlo.
Panamá le proporciona pasaporte diplomático
En medios chavistas y en las redes sociales ha comenzado a circular la idea de que Machado se encuentra de alguna manera retenida por las circunstancias en Panamá, una descripción que no se corresponde con los hechos conocidos. Ninguna autoridad panameña la considera detenida, bajo custodia o sometida a una prohibición de salida. El Gobierno de José Raúl Mulino sostiene precisamente lo contrario: Machado tiene libertad para abandonar Panamá y, de hecho, las autoridades han adoptado medidas excepcionales para facilitar sus movimientos.
La principal fue proporcionarle un pasaporte diplomático especial por razones humanitarias. Machado carece de un pasaporte venezolano vigente desde hace años, una circunstancia que había añadido un problema documental a sus intentos de desplazarse entre distintos países. ABC pudo examinar el documento expedido por Panamá, que tiene numeración diplomática, recoge sus datos personales y señala Venezuela como lugar de nacimiento. Según fuentes diplomáticas panameñas, no implica la adquisición de la nacionalidad panameña, tampoco una renuncia a la venezolana ni la concesión de un cargo diplomático. Su finalidad es permitirle viajar.
Machado tiene, así, un documento válido para desplazarse y Panamá no le impide marcharse. Pero su posición, según personas conocedoras de sus planes, parte de un principio sencillo: es venezolana y tiene derecho a entrar en Venezuela. Pero convertir ese derecho en una ruta concreta se ha demostrado mucho más complicado, hasta la fecha imposible. Por mar necesita una embarcación y puntos de salida y llegada; por aire, un operador dispuesto a transportarla, planes de vuelo, permisos y, si existe una escala, un tercer territorio dispuesto a recibirla. Al final de cualquiera de esas rutas está además Venezuela, donde los controles fronterizos y buena parte del aparato de seguridad continúan en manos de las estructuras viejas del chavismo.
Otra alternativa: un regreso público
Después de meses buscando una puerta discreta, algunos de sus aliados internacionales, en decenas de llamadas este martes y miércoles, proponen dejar de esconderla. Si Machado viaja acompañada por una delegación internacional y el intento se anuncia públicamente, cualquier decisión de impedirle continuar tendría también que producirse a la vista de todos. El secreto, que hasta ahora había sido una condición de seguridad, podría convertirse en el próximo intento en exactamente lo contrario: acompañamiento y presión política.
La fórmula tiene riesgos y su equipo asegura que no hay decisiones más allá de la voluntad de regresar. También exigiría encontrar un punto de partida, coordinar a quienes estuvieran dispuestos a acompañarla y determinar hasta dónde podrían llegar. Pero refleja el cambio producido después de siete intentos fallidos. La llamada operación Ítaca nació como una operación secreta, construida alrededor de barcos, aviones, nombres en clave y rutas conocidas por muy pocas personas. Después de lo ocurrido en Panamá, Machado estudia si el octavo intento debe comenzar de otra manera: haciendo imposible que nadie pueda decir que no sabía que estaba intentando volver.
ABC

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