“No descansaré hasta matarte”: feminicidio de Kasandra Santana y el miedo de su familia al vencimiento de términos
La familia de Kasandra del Pilar Santana habla en Más Allá del Silencio sobre las amenazas, control y violencia que terminó en un feminicidio en Bogotá. El presunto agresor se fugó y fue capturado meses después.
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El caso de Kasandra del Pilar Santana no comenzó la madrugada en la que fue hallada sin vida en un motel del occidente de Bogotá. Empezó mucho antes. Empezó con celos, con control, con miedo y con amenazas reiteradas que, según su familia, se extendieron por más de un año. Así lo relataron su hermana, Alix Santana, y su tío, Omar Sanabria, en una entrevista concedida al pódcast Más Allá del Silencio, dirigido por el periodista Rafael Poveda.
Kasandra tenía 31 años y era madre de tres niñas menores de edad. De acuerdo con el testimonio de sus familiares, la relación que mantenía con Walter Steven Durán Sánchez, señalado como el presunto responsable, estuvo marcada desde temprano por comportamientos posesivos y agresivos. “Él demostraba ser una persona tóxica, celosa, grosera, posesiva”, relató su hermana durante la conversación.
Un año de amenazas y miedo constante
Alix Santana explicó que el control era permanente. Si Walter la llamaba, Casandra debía responder de inmediato y enviar pruebas de dónde estaba. “Tenía que darle una ubicación real, una foto, una videollamada para que él le creyera”, contó. No se trataba de episodios aislados ni de discusiones ocasionales: era una dinámica cotidiana.
Omar Sanabria, tío de la víctima, confirmó que Kasandra le hablaba con frecuencia de ese miedo. “Ella llegaba triste”, recordó. “Me decía: ‘mira que Durán me trató mal, no me deja”. Para la familia, el temor era tan real que Casandra llegó a normalizarlo, creyendo que las amenazas eran solo palabras.
Ese miedo se intensificó cuando, según el testimonio familiar, Walter Durán comenzó a amenazar también a las hijas. Alix relató que la hija mayor, de 15 años, fue advertida y que Kasandra llegó a decirle que no podía volver a salir sola.
Uno de los episodios más graves ocurrió meses antes del asesinato. Omar Sanabria relató que una mañana Walter llegó a la vivienda familiar en Engativá y comenzó a gritar desde la calle. “Empezó a decirle, con palabras textuales: ‘salga, porque yo sí la mato’”, contó.
Kasandra no estaba en casa en ese momento; estaba trabajando. Los vecinos miraban desde las ventanas, pero nadie intervino. Cuando ella regresó esa noche, su tío le contó lo ocurrido. La respuesta, según su relato, fue de una calma que hoy resulta desgarradora: “Tranquilo, tío… él no se atreve a tanto”.
El cumpleaños que terminó en tragedia
El 14 de noviembre de 2024, día de su cumpleaños, Kasandra tenía planes con amigas. Sin embargo, Walter Durán volvió a buscarla. “Él la llama y la convence”, explicó su hermana. Le dijo que quería celebrarle, que tenía un regalo especial, unas zapatillas. Kasandra aceptó.
Esa noche salieron a un bar y, ya en la madrugada, se dirigieron a un motel del sector de Las Ferias. Horas después, la familia recibió la noticia que cambiaría todo. “A mí me dan la noticia exactamente a las 3:15 de la tarde”, relató Alix. No fue una autoridad quien llamó, sino una familiar de Walter, que llegó a su puerta y le dijo: “No, llama ese número”.
Cuando Alix y su tío llegaron al lugar indicado, comprendieron que la vida de Casandra había terminado. “Ahí ya se nos destruyó la vida”, dijo.
Según el testimonio familiar, Walter afirmó inicialmente que Casandra había muerto por un paro cardíaco. En ese momento, sin un dictamen forense inmediato, no fue capturado. “Por eso lo dejaron libre”, explicó Alix. Y se fue.
Durante meses, el presunto agresor permaneció prófugo. La familia vivió ese tiempo con angustia, temiendo que nunca respondiera ante la justicia.
La captura: seguimiento silencioso y redes sociales
El giro llegó meses después. En Más Allá del Silencio, un patrullero de la Policía, cuya identidad se reservó por seguridad, relató cómo se logró la captura. A partir de información judicial, se estableció que Walter se movía en la localidad de Usaquén.
El seguimiento incluyó labores de vecindario y rastreo en redes sociales. “Lo buscamos por TikTok, Facebook, Instagram”, contó el uniformado. Lo ubicaron en Facebook vendiendo zapatillas. Con un perfil falso, lograron concretar una cita. Días después, fue interceptado y verificado. El sistema arrojó orden de captura vigente.
“Cuando le leemos los derechos, se le cambia el semblante”, relató el patrullero. Ocho meses después del feminicidio, Walter fue puesto a disposición de la Fiscalía.
La familia hoy espera que el proceso judicial avance sin dilaciones. “Tenemos miedo de que esto termine en vencimiento de términos”, expresó Alix. Omar fue directo: “Este crimen no se puede quedar así”.

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