OMS y Banco Mundial alertan: 4.600 millones de personas siguen sin acceso a servicios básicos de salud
El nuevo informe de la OMS y el Banco Mundial revela que 4.600 millones de personas no acceden a servicios esenciales y que la cobertura sanitaria universal avanza demasiado lento para cumplir la meta de 2030.
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La cobertura sanitaria universal continúa siendo una meta distante para gran parte del planeta. Así lo advirtieron la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial en su informe anual, que detalla que cerca de 4.600 millones de personas permanecen sin acceso a servicios básicos de salud, pese a dos décadas de mejoras graduales en los sistemas sanitarios.
El documento indica que el Índice de Cobertura de Servicios pasó de 54 a 71 puntos entre 2000 y 2023, un avance significativo. Sin embargo, acompañado de un dato alarmante: 2.100 millones de personas enfrentan dificultades económicas para costear atención médica, y 1.600 millones viven en pobreza o caen en pobreza extrema debido a los gastos sanitarios.
Desigualdades persistentes en el acceso a la salud
Aunque la cobertura sanitaria universal ha progresado en múltiples regiones, el reporte muestra desigualdades profundas. Tres de cada cuatro personas ubicadas en el quintil más pobre enfrentaron dificultades financieras en 2022, frente a menos de una de cada 25 en los hogares más ricos. Las brechas también se observan por género, nivel educativo y ubicación geográfica, incluso en regiones con sistemas de salud robustos como Europa.
La OMS y el Banco Mundial advierten que las cifras pueden ser aún más graves, debido a la exclusión de poblaciones vulnerables como desplazados, migrantes irregulares y habitantes de asentamientos informales, cuyas necesidades sanitarias suelen quedar fuera de los registros oficiales.
El peso de los medicamentos en los hogares más pobres
El informe destacó el impacto de los gastos en medicamentos. En tres cuartas partes de los países evaluados, las medicinas representan al menos el 55% del gasto sanitario de las personas. Entre quienes viven en pobreza, la proporción asciende al 60%. Esta presión económica obliga a muchas familias a renunciar a bienes esenciales o a limitar consultas médicas, lo que agrava la brecha de acceso.
Los costos afectan no solo a los hogares pobres, sino también a los de ingresos medios en países en desarrollo, donde los sistemas de protección financiera aún son insuficientes.
El informe reconoce progresos en países de bajos ingresos, que han sido los que más rápido ampliaron su acceso a servicios esenciales y redujeron dificultades financieras. Sin embargo, siguen siendo los territorios con mayores brechas sanitarias.

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