lunes, julio 15, 2024
EspecialesOpiniónOTRA PELÍCULA MÁS

OTRA PELÍCULA MÁS
O

En Venezuela persiste la escasez de alimentos, de gasolina, de gas doméstico, de medicinas y de todo lo necesario para que persona viva con normalidad. A eso se suma la crisis de todos los servicios públicos, desde las escuelas deterioradas en las que ya no se cuentan con educadores a tiempo completo y los alumnos no ven más de dos días de clase por semanas, hasta la desvencijada red de hospitales en los que faltan desde el elemental algodón a los equipos indispensables para examinar a los pacientes. En definitiva, Venezuela es un país en los que sus habitantes sobreviven a esas calamidades que hacen de nuestra nación un caso excepcional, si nos atenemos que somos conocidos como un país inmensamente rico, dotado de cuantiosas riquezas naturales, de ciudadanos bien formados profesionalmente, pero con un régimen que ha logrado transformar esas maravillas en la ruina más llamativa de la hora actual.

Lo que si no falta, sino que abunda en demasía desbordante, es la narrativa de ese régimen capaz de inventar las mentiras más insólitas, que divulga día tras día, con la finalidad de ocultar la realidad que bien se sabe, tiene a millones de seres humanos protagonizando la diáspora más grande del mundo y a otros millones más de familias dentro del territorio, sometidos a esas penurias inimaginables que recorren el planeta Tierra en forma de noticas amarillas por las crueldades ellas que significan.

Cada vez que ellos se roban entre sí, disponiendo del botín que amasan desfalcando a la nación, se pelean, se matan y se acusan unos con otros, pero no falta el guion en el que buscan voltear esas verdades para hacer aparecer la figura del “imperio mismo”.  O sea que la falta de gasolina, la quiebra de PDVSA, el estado ruinoso de las empresas agropecuarias, no es resultado de esos asaltos al erario público, sino que es “la consecuencia de las maniobras de los enemigos de la revolución”.

Ellos, Chávez y Maduro, dejaron hacer lo que se les ocurriera a los gobernantes de Guyana, pero ahora quieren vender la historieta de que son “los defensores más patriotas” que asumen la defensa de nuestro esequibo, ese territorio en reclamación que han dejado a la buena de Dios, con su política internacional sometida o subordinada a los intereses castristas.

Una película que no ha faltado en estos 25 años de fracaso chavomadurista, es la del magnicidio. Fue un guion recurrente mientras Chávez vivía. Ese mismo relato cinematográfico, de mala y muy baja factura, lo ha continuado Maduro montando cada bodrio, con esa misma narrativa con la cual pretende entretener a millones de seres humanos que lo repudian hasta mas no poder, sabiendo que es él, más que nadie, el culpable de tantos desengaños y sufrimientos.

Por eso cada vez que no encuentran como salirse de un aprieto, llámese referéndum, elecciones parlamentarias o presidenciales, salen con el mismo cuento, cuyo libreto sacan de ese cajón de las mentiras que estiman les funciona, para desvirtuar lo que realmente pasa en el país y desdibujar sus auténticas causas, tal como ahora lo activan para tratar de escabullirse del compromiso asumido con la comunidad internacional en esta nueva fase de negociaciones realizada en Barbados.

Lo cierto es que la gente sabe quiénes son lo farsantes y los timadores, así como también están conscientes de que contamos con María Corina Machado, una valiente mujer que no se dejará sacar del carril electoral, por el cual seguirá transitando hasta el final. O sea, hasta conquistar la Presidencia de la República!

0
Me encantaría tu opinión, por favor comenta.x