¿Qué posibilidades hay de que Cuba acabe como Venezuela? (+Análisis)
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La administración del presidente estadounidense Donald Trump ha estado intensificando la presión sobre Cuba, controlada por el Partido Comunista, tras haber utilizado a las fuerzas militares en enero para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
He aquí las razones por las que Cuba podría no convertirse en una «Venezuela 2.0», a pesar de que Caracas había sido un aliado clave del gobierno de la isla.
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¿Quién asumiría el poder?
En Venezuela, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro en una incursión relámpago el 3 de enero, y ha ejercido como presidenta interina desde entonces.
Rodríguez era la segunda al mando de Maduro; sin embargo, no existe una figura adjunta similar para el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, ni para el expresidente Raúl Castro —el exmandatario de 94 años que Estados Unidos imputó esta semana en un intento por aumentar la presión sobre La Habana.
«El aparato de seguridad en Cuba ha desmantelado —desmantelado sistemáticamente— toda fuente de poder alternativa o potencialmente alternativa», afirmó Orlando Pérez, experto en relaciones entre Estados Unidos y América Latina de la Universidad del Norte de Texas, en Dallas.
Venezuela cuenta, además, con una líder opositora popular: la premio Nobel María Corina Machado, quien ganó las elecciones en 2024 pero a quien no se le permitió asumir el poder, y que espera regresar a su país natal este año para participar en unas elecciones libres. Cuba no posee una figura similar.
Raúl Rodríguez Castro, nieto del expresidente, se reunió este mes con el director de la CIA, John Ratcliffe, durante una inusual visita de un jefe de la inteligencia estadounidense a La Habana; este encuentro avivó las especulaciones de que podría acceder a colaborar con Washington.
No obstante, el joven Castro no ocupa ningún cargo formal dentro del gobierno cubano y no se espera que traicione a su familia. De hecho, el viernes asistió a una manifestación en La Habana para protestar contra la imputación de su abuelo.
¿Cuáles son los beneficios y riesgos?
Cuba ha sido un antagonista de Estados Unidos durante décadas, desde la revolución de Fidel Castro en 1959. Trump cuenta con un fuerte respaldo por parte de los cubanoamericanos de línea dura en Florida, quienes llevan décadas abogando por un cambio de régimen instigado por Estados Unidos. El presidente republicano ha dejado claro que desea ver un cambio en su patria de origen.
En el pasado, Cuba era percibida como un amenazante satélite soviético —situado a una distancia incómodamente cercana de 90 millas de Florida— y, más recientemente, como un posible foco de influencia china en el hemisferio occidental. Sin embargo, la atención de Rusia se ha desplazado hacia otros lugares desde la caída del bloque soviético, y los problemas económicos de Cuba han mermado su capacidad para enfrentarse a Estados Unidos.
Los expertos advierten que la inestabilidad en Cuba también plantea la amenaza de una crisis migratoria. Su población ha estado viviendo, en gran medida, sin suministro eléctrico debido al bloqueo estadounidense y podría optar por huir de la isla en caso de guerra o caos.
Las fuerzas armadas de Cuba se encuentran más arraigadas ideológicamente y son más cohesionadas que las de Venezuela, por lo que resulta más probable que opongan resistencia. Decenas de agentes cubanos perdieron la vida en Venezuela el pasado mes de enero mientras prestaban servicios de seguridad a Maduro; no obstante, los supervivientes habrían aprendido de aquel operativo cómo actúan las fuerzas estadounidenses.
Asimismo, se considera que Cuba posee capacidades más avanzadas en materia de vigilancia e inteligencia, especialmente tras años de cooperación con Rusia y China.
¿Qué aportaría Cuba a EE. UU.?
Venezuela posee recursos naturales, y las empresas estadounidenses han estado haciendo fila para producir petróleo en el país sudamericano, el cual ha experimentado un repunte en sus exportaciones.
Cuba no cuenta con ningún recurso similar. Su industria turística, de gestión estatal, se situaba por detrás de otros destinos del Caribe en términos de precio y calidad incluso antes de la pronunciada caída de este año; una caída que se ha visto exacerbada por la escasez vinculada a la campaña de «máxima presión» de Trump, al bloqueo estadounidense y a las amenazas de aranceles dirigidas a los países que le suministran combustible.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio —un firme partidario de la línea dura hacia Cuba que ejerce también como asesor de seguridad nacional—, es percibido como la fuerza motriz detrás de la política de la administración Trump respecto a la isla.
Rubio, nativo de Florida e hijo de inmigrantes cubanos, ya ha aspirado a la presidencia con anterioridad y se prevé que vuelva a postularse para el cargo. Un cambio significativo en Cuba podría potenciar sus ambiciones políticas; sin embargo, un fracaso conlleva riesgos considerables en un momento en que Estados Unidos enfrenta enormes déficits presupuestarios y ya se encuentra inmerso en una campaña en Irán cuyo costo se ha estimado en miles de millones de dólares diarios.
¿Cuáles son las cuestiones jurídicas?
La capacidad de Washington para modificar sus relaciones con Cuba se ve limitada por la Ley Helms-Burton de 1996, la cual condiciona el levantamiento de un embargo estadounidense de décadas de duración a cambios políticos específicos, tales como el establecimiento de un gobierno elegido democráticamente.
Trump alteró las relaciones comerciales de Estados Unidos con Venezuela al apartar a Maduro, dejando, no obstante, al gobierno en el poder sin siquiera anunciar planes para la celebración de elecciones libres.
En el caso de Cuba, legalmente no podría proceder de la misma manera sin un cambio drástico por parte de las autoridades cubanas, las cuales se han negado a cooperar hasta la fecha.
La situación de Cuba resulta más compleja debido a que la economía del país carece de un sector privado. Dicha economía está dominada por GAESA, un conglomerado militar sujeto a sanciones estadounidenses que controla la mayoría de los principales hoteles de la isla, su puerto de mayor envergadura, el banco comercial más importante y una vasta red de supermercados, gasolineras y empresas de gestión de remesas.
Asimismo, Washington justificó su intervención en Venezuela alegando que el gobierno de Maduro estaba involucrado en actividades de «narcoterrorismo». Las autoridades cubanas no han enfrentado acusaciones de tal índole; de hecho, el gobierno cubano sostiene que ha estado cooperando con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
Con información de Reuters

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