“Trabajé con más de 3.000 mujeres”: La Madame rompe el silencio sobre el imperio sexual que operó en Cartagena
Liliana Campos Puello, alias “La Madame”, habla sin filtros en Más Allá del Silencio sobre megayates, empresarios, millones en efectivo y los cinco años que pasó en prisión acusada de liderar una red de prostitución de lujo en Cartagena.
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Durante años fue un nombre que se susurraba en hoteles cinco estrellas, yates privados y despedidas de soltero en Cartagena. Liliana del Carmen Campos Puello, conocida como “La Madame”, asegura que organizó algunos de los eventos privados más exclusivos de la ciudad, hasta que en 2018 fue capturada y acusada de trata de personas y concierto para delinquir.
En una entrevista extensa con el periodista Rafael Poveda en el pódcast Más Allá del Silencio, Campos reconstruye cómo levantó un negocio que, según su propio cálculo, involucró a más de tres mil mujeres.
“Trabajé con más de tres mil chicas. No fue en un año ni en dos. Fueron muchos años. Algunas venían, hacían dinero y se retiraban. Otras duraban bastante tiempo. Siempre llegaban más porque el pago era mejor que en cualquier otro lugar”, afirma sin titubeos.
Megayates, dólares y fiestas privadas
Uno de los episodios que más revuelo generó en Cartagena fue la llegada de un megayate de un empresario estadounidense. Campos confirma que organizó ese evento.
“Me llamaron con menos de 24 horas. Me dijeron que el empresario no quería fotos, que quería que lleváramos a las chicas directamente al yate. Cuando llegamos, el único hombre era él. No hubo desorden. Pagó por compañía y las trató como unas reinas”, comentó en la entrevista a Más Allá del Silencio.
Más de veinte mujeres asistieron esa noche. Según cuenta, cada una recibió entre dos y dos millones y medio de pesos, además de regalos. Cuatro viajaron después con el empresario.
“Las enviaron en avión. Se fueron a navegar y luego regresaron felices. A mí me dio un buen regalo, no te voy a decir cuánto, pero fue un buen regalo”, relató.
“Yo jamás fui a una esquina a buscar a nadie. A mí me buscaban. El voz a voz era fuerte. Me llamaban y me decían: ‘Lily, ya eres la firma en Cartagena”, asegura.
Describe cómo organizaba eventos con diez hombres y hasta veinte o veinticinco mujeres para que pudieran elegir. De ahí surgió incluso la figura del “extra”. “Si un hombre pagaba 24 horas por una chica y otro la quería, tenía que pagar un extra. Ellas ponían sus condiciones. Yo no le ponía precio al cuerpo de nadie”, aseguró.
“Nunca exploté a nadie”
Capturada el 29 de julio de 2018, pasó casi cinco años privada de la libertad. Las autoridades la acusaron de trata de personas e inducción a la prostitución con mayores de edad. Ella lo niega.
“Nunca trabajé con menores. Si hubo 250 víctimas, que me digan dónde están. Que aparezcan. A mí me investigaron por todos lados y no pudieron probar eso”, afirma. Según su versión, exigía documentos y que incluso verificaba identidades para evitar problemas.
“Yo era más estricta que muchos hoteles. Pedía cédula, verificaba datos. No iba a permitir que se me filtrara una menor. Eso sí es un delito”. En la conversación con Rafael Poveda, también rechazó haber tenido socios extranjeros o vínculos con redes internacionales.
“Yo nunca tuve socio. Siempre fui independiente. A mí me pintaron como una monstruo, pero ninguna mujer salió a decir que yo la obligué. Todas llegaron porque querían ganar dinero”, dijo.
Empresarios, excesos y cinco años en prisión
Uno de los apartes más fuertes de la entrevista es cuando describe lo que veía en los eventos privados. “Tú veías llegar empresarios impecables, deportistas, funcionarios. A los dos días estaban irreconocibles por el consumo. En esos ambientes se ve de todo, cosas que uno jamás imaginaría”, apuntó.
También relata episodios de fetiches extremos que, según ella, la sorprendieron incluso después de años en el negocio.
Tras su captura, fue recluida en cárceles de Cartagena, Sincelejo, Bogotá e Ibagué. Describe la experiencia como una prueba dura. “Mujer operada, bonita y con plata en una cárcel en Colombia sufre”, dice. Asegura que vivió episodios de envidia y tensiones internas.
Hoy asegura que no volvería al negocio. “Jamás volvería a ser madame. Entendí que nací para cosas más grandes. Lo que viví fue una lección demasiado fuerte”.
Hoy afirma estar dedicada a su negocio de comercio y ventas, el mismo que inició en 2005. Dice que no revelará nombres de clientes. “No voy a causar divorcios ni traicionar a nadie”, concluyó.

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