Venezuela: ¿Por qué persisten los desequilibrios y los bajos ingresos a pesar de la percepción de mejoría?
"La inflación continúa en niveles elevados (por encima de 200%), erosionando cualquier mejora de ingresos", Luis Vicente León.
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El economista y presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, manifestó que hay una percepción de mejoría en la economía de Venezuela, pero persisten los desequilibrios y los bajos ingresos que no terminan de convencer a los venezolanos.
“La pregunta más frecuente de la prensa internacional hoy es si la economía venezolana realmente está mejorando o si todo es percepción. La respuesta es clara: no es solo percepción, pero tampoco es todavía una mejora que se sienta plenamente en el bolsillo de la gente”, dijo León en su cuenta en X, donde trata de explicar la paradoja que se apodera de Venezuela a medida que pasa el tiempo, tras los hechos del 3 de enero.
En el post, el experto explica que “la evaluación de la situación del país ha mejorado significativamente, pasando de 19% en octubre de 2025 a más de 55% en febrero de 2026 (Datanálisis). Y además, el 71% de los venezolanos espera que el país mejore en el futuro. Es decir, no solo mejora la lectura del presente, sino también las expectativas”.
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Sin embargo, aclara que “las economías no se transforman al ritmo de las expectativas”.
León afirma que “sí hay avances concretos”, porque “los inversionistas internacionales están activándose, evaluando oportunidades, formando equipos y contratando asesoría. El comercio muestra señales de recuperación (alrededor del 8% en marzo tras un febrero débil). Y el sector petrolero entra en una fase de expansión que podría traducirse en un crecimiento de 25%-30% del PIB petrolero este año”.
Sin mejoras
No obstante, “esto aún no se traduce en mejoras generalizadas de empleo ni de ingresos reales. Persisten restricciones estructurales severas: electricidad insuficiente, limitaciones de infraestructura, servicios precarios y déficit de capital humano. Además, los proyectos requieren tiempo de evaluación, maduración y ejecución. Pretender resultados inmediatos sería como esperar correr un maratón al día siguiente de salir del encierro”, remarcó.
Al mismo tiempo, afirma que “los desequilibrios siguen presentes. La inflación continúa en niveles elevados (por encima de 200%), erosionando cualquier mejora de ingresos. La brecha cambiaria persiste, no por falta absoluta de divisas, sino por una oferta aún irregular y mecanismos imperfectos de asignación. Aun así, todo apunta a que, con mayor estabilidad en el suministro, esa brecha tenderá a reducirse”.
Finalmente, el economista pregunta: “¿Ha servido lo que ha pasado? Sin duda, sí. Es un proceso positivo, que dinamiza y abre oportunidades. Sin embargo, como cualquier tratamiento en un paciente de larga data, los resultados toman tiempo. La tendencia es favorable. La percepción mejora. Las expectativas son altas. Pero la recuperación real, la que se siente en el bolsillo, todavía está en construcción”.

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