¡Alerta! Tu cuerpo te avisa cuando estás tomando café en exceso
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El café forma parte de la vida diaria de millones de personas en el mundo.. Acompaña el despertar, marca pausas en la jornada laboral y funciona como combustible emocional en días largos.
Su popularidad no es casual: la cafeína mejora el estado de alerta, puede favorecer la concentración e incluso se asocia a ciertos beneficios metabólicos cuando se consume con moderación.
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Pero…
El problema aparece cuando esa costumbre deja de ser puntual y se convierte en un recurso constante para combatir el cansancio. Lo que comienza como una ayuda para activarse puede transformarse, sin apenas notarlo, en una sobreestimulación continua del organismo.
Los expertos coinciden en que el cuerpo rara vez guarda silencio ante los excesos. La cafeína, un estimulante del sistema nervioso central, también tiene un límite personal que varía según la sensibilidad individual, el peso corporal o la calidad del descanso. Cuando se sobrepasa, empiezan a surgir señales que conviene escuchar.
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), hasta 400 miligramos diarios de cafeína, aproximadamente cuatro tazas de café, se consideran seguros para la mayoría de adultos sanos.
Superar esa cantidad de forma habitual puede desencadenar los siguientes efectos adversos:
1. Dormir se vuelve más difícil
Uno de los avisos más frecuentes aparece por la noche. La cafeína bloquea la adenosina, una sustancia que induce el sueño, por lo que su efecto estimulante puede prolongarse durante horas.
Especialistas del sueño recomiendan evitar el café al menos seis horas antes de acostarse. Lo ideal es hasta ocho. Cuando el descanso se vuelve ligero, fragmentado o cuesta conciliar el sueño pese al cansancio, el exceso de cafeína suele estar detrás.
No solo afecta a la duración del sueño, sino también a su calidad. Dormir peor provoca un círculo vicioso: más cansancio al día siguiente y, como consecuencia, más café para compensarlo.
2. Nerviosismo, palpitaciones o ansiedad
El café acelera el ritmo cardíaco y activa la liberación de adrenalina. En dosis moderadas puede aumentar la energía, pero en cantidades altas provoca justo lo contrario: inquietud, temblores o sensación de nerviosismo constante.
Personas especialmente sensibles pueden experimentar palpitaciones, dolores de cabeza o una sensación de alerta permanente similar a la ansiedad. Investigaciones publicadas por la Clínica Mayo señalan que el exceso de cafeína puede intensificar trastornos ansiosos ya existentes.
Si después de varias tazas aparecen manos temblorosas o dificultad para relajarse, probablemente el organismo esté reclamando una reducción.
3. Problemas digestivos tras cada taza
El café estimula el movimiento intestinal y aumenta la acidez gástrica. Por eso muchas personas sienten la necesidad de ir al baño poco después de beberlo.
Aunque este efecto puede resultar útil ocasionalmente, el consumo elevado puede irritar el aparato digestivo y provocar diarrea, molestias abdominales o sensación de urgencia intestinal frecuente. Cuando estos síntomas aparecen de manera repetida tras tomar café, no suele tratarse de casualidad.
Con información de La Razón

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