Militar detenido denuncia torturas en una carta pública (+Detalles)
La carta fue publicada por la defensora de los DD.HH., Tamara Suju.
:format(webp):quality(40)/https://impactovecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/militares.jpeg)
Tamara Suju, directora del Instituto Casla y abogada defensora de derechos humanos, publicó una carta manuscrita del preso político Darwin Antonio Solís Benítez, sargento primero en reserva activa.
Solís está detenido desde el 6 de agosto de 2017, por una comisión del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) y el DGCIM en Naguanagua, estado Carabobo.
En su misiva detalla las torturas a las que fue sometido por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) desde el momento de su captura.
Describe cómo fue “golpeado, pateado, arrastrado y azotado con objetos contundentes, incluso después de que ya me habían amarrado de manos y pies”.
Incluso, tras su traslado de urgencia al hospital Carabobo por el estado en que se encontraba, fue suturado y llevado posteriormente a la sede del DGCIM en Boleíta, donde “me recibieron con una golpiza y me obligaron a permanecer la noche en cuclillas”.
Lea también: Excarcelaron a siete sargentos del Ejército a un general que estaban presos desde hace 9 años
El calvario
Señala que el 8 de agosto fue forzado a firmar documentos que no pudo leer y luego lo llevaron en helicóptero al Fuerte Paramacay, donde el director del DGCIM, M/G Iván Hernández Dala, junto al coronel Franco Quintero, ordenaron que le dieran un “trato especial”.
“Me golpeaban con una tabla por la planta de los pies, las rodillas, los codos y los glúteos; cortaban por debajo del tabique de mi nariz con un plástico y lo estiraban hasta la frente; me asfixiaron hasta perder la conciencia, creo que más de diez veces”, relata.
Y posteriormente, fue arrojado en un montón de basura, cubierto de moscas. Al oscurecer lo sacaron y “martillaron las uñas de mis manos con los cañones de los fusiles”.
Después lo presentaron ante el Tribunal Militar 3° de Control, “descalzo, en shorts, ensangrentado, con el cuerpo cubierto de hematomas y apenas pudiendo caminar”, ante el juez capitán Maikel Amezquita Pío, el fiscal teniente Ever Montero y la secretaria Brenda Manzanilla, quienes, a pesar de su estado físico, ordenaron su reclusión en el Centro Nacional de Procesados Militares (CENAPROMIL) de Ramo Verde.

Para comentar, debes estar registradoPor favor, inicia sesión