Investigadores han determinado que luego de bajar el agua de la poceta se forma una nube de partículas que puede alcanzar hasta 1,5 metros y permanecer en el aire por minutos
Cuando bajamos el agua de la poceta se descargan miles de partículas finas compuestas de agua y desechos orgánicos como papel higiénico, heces y más, que pueden llegar a lugares que ni sospechamos.
Lo cierto es que, según recientes estudios, estas partículas como mínimo pueden llegar a la altura de la nariz, incluso pueden llegar a permanecer unos segundos en el aire, y podrían contener patógenos.
Los especialistas recomiendan adoptar el hábito para protegernos de los patógenos de bajar la tapa de la poceta antes de apretar la palanca o el botón de descarga.
Según describen, el efecto de bajar la poceta se libera una nube es similar a “una erupción del Vesubio en forma de pequeñas gotas y partículas de aerosol que alcanza más de 1,5 metros por encima del asiento”, indica Web Consultas.
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Pero no se trata de un simple dato o especulación, sino de un estudio realizado por ingenieros de la Universidad de Colorado Boulder.
El efecto de la “nube” que se crea al bajar la poceta genera “pequeñas gotas de agua y cualquier otra cosa que pueda haber en la taza de la poceta, y es invisible al ojo humano, pero cuando se ilumina con láseres verdes se asemeja a una explosión de confeti microscópico que alguien hubiera lanzado a una repugnante fiesta”.
Detalla la investigación que en apenas ocho segundos después de la descarga, “las partículas aún flotaban a más de metro y medio por encima del borde de la taza y muchas permanecieron en el aire durante más de un minuto”.
El creador de contenido, Lucas Spot, hizo un experimento que compartió en sus redes sociales en donde se aprecia como quedan las partículas de suciedad invisible por todos lados.
Para que se pudiera apreciar, utilizo una puntura especial.